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BREVE HISTORIA DE LA ESTRUCTURA DE JPIC

Fr. Anselmo Maliaño, Fr. Domingo Solís y Fr. René Flores

 Equipo de JPIC El Salvador.

  1. Que es Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en la Iglesia

Antes del Concilio Vaticano II, especialmente desde la primera encíclica social “Rerum Novarum” de 1891,se va produciendo un cambio notable en el actuar como Iglesia, con un enfoque de análisis sobre las problemáticas sociales y políticas.

Pero es sobre todo el Concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et spes, donde se asegura que el compromiso en el campo social y político se conecta directamente con la misión recibida de Cristo: “La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social. El fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina” (GS 42).

Entre las muchas aportaciones del Concilio a la Iglesia, está la manera de ver la realidad histórica en lo político y lo social. A partir de la espiritualidad bíblica, el Concilio hizo que la Iglesia volviera su mirada a la realidad y a la historia como tal. En la Gaudium et spes hay una valoración positiva del mundo, puesto que ha sido creado por Dios, redimido por Cristo y llamado a la plenitud; y un aprecio de la realidad histórica, puesto que en ella se revela Dios salvando a los hombres.

El Concilio orientó a toda la Iglesia y a cada cristiano en el servicio a la sociedad, para la construcción del Reino. Esta orientación queda descrita en el famoso comienzo de la Gaudium et spes: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez, gozos y esperanza, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS 1). Asimismo, por el misterio de la Encarnación, el Reino de Dios y la salvación pasan por la transformación de la historia. Es en la historia conducida por el Espíritu donde va creciendo el Reino de Dios a cuyo servicio está la Iglesia. De modo que queda abierto un camino en la siguiente dirección:

  • Escuchar la realidad: leer y escrutar los signos de los tiempos, estando dentro del “mundo”, participando de sus gozos y preocupaciones. Por eso, se ha ido produciendo un desplazamiento de la Iglesia hacia la periferia. Un entusiasmo en el que adquiere relevancia la participación comunitaria que favorecía la comunicación personal y la transformación de una liturgia encarnada.
  • Asumir los valores evangélicos, clamores y logros de la humanidad y el cuido especial de la casa común: libertad, igualdad, participación, pluralismo, democracia, preocupación por la justicia y la paz.
  • Ofrecer una práctica evangélica basada en el testimonio de vida comunitaria, en el servicio, la colaboración y la solidaridad con el hermano, específicamente con aquel que cada vez es más marginado.
  • Desarrollar a la luz de la espiritualidad la práctica evangélica de la paz y la justicia con una fe viva y siempre esperanzada.
  • Como fraternidad, como familia, comprometernos desde una espiritualidad de la comunión y el servicio que favorezca una Iglesia en salida.

De la enseñanza conciliar han partido tantos avances teológicos posteriores sobre la promoción de la justicia como parte integrante del Evangelio (cf. Sínodo 1971), sobre la fuerte relación de tipo evangélico y teológico que existe entre evangelización y promoción humana… “No es posible aceptar que la obra de la evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy día, que atañen a la justicia a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad” (EN 31).

Efectivamente, el magisterio de la Iglesia ha tomado en serio la orientación tantas veces repetida por Juan Pablo II desde el comienzo de su pontificado: “El hombre en la plena verdad de su existencia, de su ser personal y a la vez de su ser comunitario y social (…) este hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión” (RH 14).

Como consecuencia del Concilio que impulsó a la Iglesia a preocuparse de la realidad de los que sufren injusticias, san Pablo VI instituyó en enero de 1967 la Comisión Pontificia “IUSTITIA ET PAX”, tal y como había deseado la GS nº 90: “El Concilio, considerando las inmensas calamidades que oprimen todavía a la mayoría de la Humanidad, para fomentar en todas partes la obra de la Justicia y el Amor de Cristo a los pobres, juzga muy oportuno que se cree un Organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la Comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la Justicia social internacional”.

Por ende, el 20 de abril de aquel mismo año 1967, san Pablo VI se dirigía a la recién creada Comisión de JUSTICIA y PAZ con estas palabras: “Representáis ante nuestros ojos la realización del último voto del Concilio (GS 90). Como en otros tiempos, una vez construida la Iglesia o el campanario se colocaba en la cima del tejado un gallo, como símbolo de vigilancia en la fe y en todo el programa de vida cristiana; de la misma forma, sobre el edificio espiritual del Concilio se ha colocado a este Comité, que no tiene más misión que mantener abiertos los ojos de la Iglesia, el corazón sensible y la mano pronta para la obra de caridad que está llamado a realizar con el mundo, con objeto de promover el progreso de los pueblos más pobres y favorecer la justicia social entre las naciones”.

En 1971 el papa san Pablo VI, pública su Carta apostólica Octogesima adveniens[1] en el que el aspecto de la crisis ecológica es un problema muy serio y adquiere un lugar importante en el magisterio de la Iglesia.

Tras un periodo experimental de diez años, el mismo san Pablo VI, con un nuevo Motu Propio (Justitiam et Pacem), del 10 de diciembre de 1976, dio a la Comisión su mandato definitivo. Por fin, con la reorganización de la Curia Romana, efectuada por la Constitución Apostólica Pastor Bonus (1988), el papa Juan Pablo II transformó la Comisión Pontificia en Pontificio Consejo Justicia y Paz, reconfirmando, básicamente, sus funciones.

En 1990 el papa Juan Pablo II en el mensaje de la jornada mundial de la paz, vincula la promoción de la paz con el respeto a la naturaleza, llamando a todos a una responsabilidad ecológica “responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, responsabilidad con el ambiente”[2].

En el año 2015 el papa Francisco mediante la encíclica Laudato si, aborda a profundidad la crisis humana y ecológica y propone un nuevo paradigma de la “ecología integral”. Toma como modelo de ecología integral a san Francisco, gigante de la santidad, “en él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (LS 10).

Dice en efecto, el papa Francisco que: “paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse” (LS 92).

  1. Que es JPIC en el carisma franciscano

Ciertamente, San Francisco de Asís promovió un estilo de vida en armonía con Dios y con los dones de la creación. Siguiendo las orientaciones del Evangelio y de la vivencia contemplativa, el hermano Francisco logra así una valoración más hermanable de la naturaleza, que se redacta de manera concreta en el “Cántico de las criaturas”. Este poema examina y valora la relación entre el hombre y la naturaleza, y permite hacer un sano juicio sobre el interés formativo que el Poverelo intuyó. Este interés resulta más evidente ya que la tradición franciscana, nos recuerda que siempre se ha hecho un notable esfuerzo de renovación, sobre todo en lo que concierne a los aspectos de la Justicia, Paz e Integridad de la creación, que, inspirados en el modo de San Francisco de Asís, los franciscanos hoy en día estamos llamados a vivir y obrar de tal manera que ofrezcamos un servicio de cuidado, reverencia y defensa por la casa común.

En efecto, la ecología integral es defensa de la casa común, es una dimensión de nuestra identidad franciscana, pero es necesario perseverar y transmitir esta dimensión de nuestra vocación y misión en un mundo en crisis, que se debate en una posible “catástrofe ecológica”. Por tanto, como experiencia de vida en fraternidad es necesario poner el énfasis sobre nuestra naturaleza evangelizadora, porque somos llamados a mucho más, y las crisis socioambientales no pueden opacar nuestra fuerza carismática.

Es obvio que, entre las prioridades de la vida fraterna, urge que impere la Justicia, la paz y el cuidado de la creación, y consiguientemente, reflejar un servicio fecundo y enriquecedor, un servicio vivido en minoridad y compartido con los demás (creatividad en la tarea evangelizadora). Vivir según el Evangelio exige autenticidad, testimonio de vida, entrega total y un cuidado fraterno a la casa común que no podemos dejar de un lado, porque la creación tiene un origen de Amor que le da su sentido.

De esta manera, la Orden de los Frailes Menores, fundó en Roma, la Oficina general de Justicia, Paz y Salvaguarda de la Creación (JPSC), en el año 1979. La oficina tiene una importancia vital para animar la vocación y misión de los hermanos en la dimensión de la JPSC. Se ha definido un programa siguiendo lo que las Constituciones generales señalan: “predicar con las obras la reconciliación, la paz y la justicia y a mostrar un sentido de respeto hacia la creación”. CC. GG 1, 2.

Esta exigencia va más allá en el compromiso concreto cuando se nos dice: “Vivan los hermanos en este mundo como promotores de la justicia y como heraldos y artífices de la paz” CC.GG 68,1. Y finalmente las Constituciones señalan: “Siguiendo las huellas de San Francisco, muestren los hermanos hacia la naturaleza, amenazada en todas partes, un sentimiento de respeto, de modo que la tornen totalmente fraterna y útil a todos los hombres para gloria del Creador” CC. GG 71.

Cada uno de los hermanos menores debe empeñarse siempre en el respeto y el cuidado de la casa común. Por esa razón, la Oficina general de JPIC sigue trabajando en la coordinación de las actividades al servicio de la justicia, la paz y la salvaguarda de la creación, según los fundamentos del carisma franciscano y poniendo en práctica el mandato de la Ratio Formationis Franciscanae[3] (1991) 21, “El hermano menor acoge a todos con bondad, sin excluir a nadie, ama a todos los hombres, en particular a los pobres y débiles, a los que sirve con amor materno, rechaza la violencia, trabaja por la justicia y la paz, y respeta la creación”.

Asimismo, siguiendo las indicaciones del Concilio Vaticano II, en el año de 1997 se estructura un Consejo internacional de Justicia, Paz y Salvaguarda de la Creación (JPSC), que organiza algunos encuentros internacionales, además de procurar construir una red de coordinación y de intercambio de informaciones, para facilitar la toma de conciencia y de interés en este campo.

En el año 2000 se llevó a cabo el Congreso Internacional de GPSC, en Vossenack, Alemania. En este Congreso se estableció la solidaridad con los pobres y con la creación; La JPIC en la formación y evangelización. Además, se establecieron planes de acción para toda la Orden. La Conferencia de Centroamérica, el Caribe y México se comprometen a: “Mejorar las redes de comunicación entre las entidades que conforman nuestra Conferencia y acercarnos más al fenómeno de la migración, uniéndonos para defender los derechos de los migrantes y de los trabajadores en las maquilas, las cuales han pasado a ser una nueva forma de esclavitud. Abrir espacios, dentro de nuestros programas de formación, a experiencia teórico-prácticas en lo que se refiere a la JPIC; al mismo tiempo, hacemos la propuesta a nuestros respectivos definitorios para que se hagan realidad las experiencias de fraternidades de inserción de hermanos de votos perpetuos”. Asimismo, la Conferencia de habla inglesa se compromete a: “Apoyar a América Latina y trabajar con sus conferencias por medio de la Oficina franciscana de Washington. Queremos promover los derechos humanos y la justicia ambiental para modificar los elementos inhumanos de la política económica como paso hacia una solidaridad de las Américas”[4].

De esta manera, en el Capítulo General OFM del 2009, se propone en el mandato 43. 2 “En el próximo sexenio (2009-2015) y con la ayuda de la Oficina de JPIC, todas las Entidades de la Orden se comprometan a examinar el impacto de nuestro estilo de vida sobre la creación, especialmente lo que se refiere al cambio climático, y promover la justicia medioambiental para poner de relieve la relación entre los temas sociales y los ecológicos”.

Siguiendo este mandato en el año 2011, la oficina de Justicia, Paz e Integridad de la creación en Roma, edita un documento valioso titulado “El Cuidado de la Creación en la vida cotidiana de los Hermanos Menores”[5].

El Ministro general de la Orden[6] de Frailes Menores nos invita a que: “Cada fraternidad en el proyecto de vida y misión, elabore un programa ecológico que promueva estilos y opciones concretas de vida que manifiesten el respeto y el cuidado por la Creación (Cfr. Subsidio El cuidado de la Creación en la Vida cotidiana de los Hermanos Menores, publicado por la Oficina general de JPIC 2011). Los visitadores generales en su servicio a las Entidades, tengan el cuidado de verificar y promover este programa.

En el año 2016, se edita un Subsidio del Orden sobre el Cuidado de la Creación: El Clamor de la tierra y el grito de los pobres. En la presentación del Subsidio el Ministro general Fr. Michael Perry afirma: “Surge de una preocupación urgente por el Clamor de la Tierra y el Grito de los Pobres que no son tenidos en cuenta y que, como franciscanos, debemos escuchar siendo colaboradores en el dialogo, ofreciendo nuestra contribución específica para la curación de nuestro mundo y de las personas que en él viven”.

  1. Origen, sentido, estructura JPIC OFM y FF

Orígenes e historia del caminar de JPIC en Centroamérica como familia franciscana

La Provincia franciscana Nuestra Señora de Guadalupe de los Hermanos Menores, asumiendo las orientaciones de las Constituciones Generales ha elegido un hermano (Fr. Francisco O´conaire) responsable para Justicia, Paz y Ecología como se llamó al inicio; desde los años 1990 se concretó nombrar a un fraile por país para animar el servicio de JPIC y dar respuesta a las situaciones sociales que más afectan a los empobrecidos y al medioambiente.

El 12 de octubre de 1996 nace la Oficina de JPIC en El Salvador, Coordinada en ese momento por Fr. Tomás O’Nuanain, con sede en la Iglesia Concepción de San Salvador. En esta perspectiva histórica, recordemos que en 1992 se habían firmados los acuerdos de paz en El Salvador, en este contexto de postguerra, se suman otros fenómenos preocupantes, sin dejar a un lado la visión eclesial, Fr. Tomás se preocupa por la recuperación de la memoria histórica martirial[7].

La oficina inició como un proyecto de Familia Franciscana Unida, aunque en la práctica eran los hermanos de la OFM que llevaban la dirección que, tenía como tarea trazar un camino de solidaridad con el pueblo pobre y sufrido después de la postguerra.  Han coordinado la oficina los siguientes hermanos: Fr. Carlos Torres (2000-2005); Fr. René Flores (2006-2008); Fr. Oscar Granados (2009-2010); Fr. Cristóbal Díaz (2011); Fr. Domingo Solís (2012-2017); Fr. Santiago Romero (2018); Fr. Anselmo Maliaño, Fr. Domingo Solís y Fr. Rene Flores (2019-2020).

Efectivamente, además de recuperar y promover la comunión como Familia, abrazando la lógica del don del Evangelio, del don de la fraternidad, del don de la creación como bien lo señala el papa, el ambiente natural: “es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad”[8].

El servicio de la Familia Franciscana a la gran familia cósmica

Uno de los primeros datos que encontramos es, un informe del Centro Franciscano de Guatemala a la VII Asamblea de Centros Franciscanos en Santo Domingo, realizada en febrero del año 2001 en donde se señala que se ha logrado una buena integración con Justicia y Paz, se promueven caminatas a favor de la justicia y paz, cursos sobre justicia, paz y ecología. El informe señala que en diversos países se ha logrado la integración de un miembro de la Comisión de Justicia y Paz en la Comisión de la Familia Franciscana. En El Salvador y Guatemala, se ha pedido a Justicia y Paz su colaboración en talleres sobre el tema. En algunos países, se han superado tensiones que han aparecido en ciertos momentos.

El Centro Franciscano de Guatemala, también ha procurado motivar a vivir el Evangelio de la solidaridad a través del apoyo y participación en los eventos que han programado Justicia, Paz e Integridad de la Creación y otras organizaciones no gubernamentales que trabajan en favor de la vida y condena de la impunidad y la cultura de muerte.

Hacia el año 2006, para dar prioridad a algunos aspectos del carisma se inicia un proceso donde la oficina de JPIC de El Salvador es responsabilidad directa de los frailes OFM, teniendo siempre vinculación e integración con la comisión de JPIC de la FF para evitar el riesgo de separación y de agotamiento en tareas que no responden a las urgencias de la situación que viven las mayorías pobres en el país. Además, hemos gozado del apoyo solidario de misión central, a quien agradecemos siempre.

Por otro lado, desde hace varios años se ha venido hablando en la Asamblea Anual de Superiores Mayores sobre la importancia de trabajar JPIC como Familia Franciscana, de esta cuenta en la Asamblea del año 2012, la Hna. Antonia Tobar hace una reflexión según lo compartido por Fr. Francisco O’conaire OFM, responsable de la oficina de JPIC en Roma, en una visita realizada al Centro Franciscano, habló sobre lo que es JPIC, como una parte constitutiva del Evangelio y la misión de todo Cristiano y de la Iglesia es ser Instrumentos y siervos de Dios y de su Reino que es “Paz, justicia y alegría” Romanos 17, 14. E invita a que cada Congregación nombre un representante que participe en JPIC FF.

En el año 2013 el Centro de Espiritualidad Franciscana “Hermano Francisco Hermana Clara” de Guatemala, coordinado por Fr. Anselmo Maliaño, Hna. Antonia Tobar y Fr. Marcio Matute OFMConv, organizaron un encuentro de Familia Franciscana con el apoyo de la JPIC de Honduras, coordinado por Fr. Rene Flores, en San Pedro Sula, Honduras, donde participaron delegaciones de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Es ahí donde nace la propuesta de crear una Comisión de JPIC de FF en cada país, en vista a la necesidad de que la Familia Franciscana tenga mayor eficacia en sus tareas evangelizadoras de cara a la realidad tan compleja que vivimos. Los hermanos de la OFS fueron los más animados para realizar este servicio, valorando la identidad del carisma y discerniendo lo esencial desde la Kénosis de Cristo y siguiendo la llamada de Jesús pobre y crucificado.

En esta perspectiva, el Equipo Coordinador del Centro de Espiritualidad Franciscana (Fr. Anselmo Maliaño, Hna. Antonia Tobar HFIC) y el coordinador de JPIC para los frailes de la Provincia Nuestra Señora de Guadalupe (Fr. Víctor Pacheco), llevaron a cabo la propuesta dada, trabajando con una comisión organizada ya en Guatemala, con la finalidad de promover en otras regiones centroamericanas la comunión y la colaboración en materia de JPIC FF.

Al principio se notó timidez en las Congregaciones de la Familia Franciscana prestando poco interés a este aspecto, pero poco a poco se fue llevando adelante, intercambiando experiencias, testimonios e ideas y sobre todo tomando algunas iniciativas en el campo de la Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

Asimismo, Amanda Lyons de Franciscans International se sumó a este esfuerzo y apoyó grandemente para impulsar la formación en el campo de la JPIC, se planificó y se realizó un segundo encuentro en El Salvador (marzo 2014), Fr. Domingo Solís y su equipo nos recibió con alegría y se profundizó en la Espiritualidad de JPIC y la íntima relación con nuestro carisma Franciscano, logrando la participación de aproximadamente 40 personas (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá; entre ellos, Fr, Marcio Matute de los Conventuales). Además, se nombra un Equipo provisional para Coordinar este esfuerzo de América Central. Se acordó un encuentro de este equipo en Honduras en julio de 2014.

Como fruto del segundo encuentro desde el equipo del Centro Franciscano, Fr. Marcio Matute OFMConv, presidente de FF de Guatemala y el equipo JPIC Guatemala se envía ese mismo año una carta a la Asamblea de Superiores Mayores para compartir la experiencia de este trabajo iniciado y solicitar que se considerara prioritario el tema de JPIC en la agenda de trabajo de la Asamblea, además se solicita que se nombraran delegados/as o responsables de las Congregaciones Franciscanas para integrarse, animar y asumir los compromisos de JPIC FF. Como resultado de estas peticiones quedó aprobado en acta de esa Asamblea crear los equipos JPIC FF por cada país.

El tercer encuentro se realizó en Guatemala, en abril de 2015, siempre con el apoyo de Franciscans International, el Centro de Espiritualidad Franciscana y la oficina de JPIC de la Orden los Frailes Menores de Guatemala; el encuentro contó con una participación numerosa (60 personas) de Familia Franciscana, con representantes de Centroamérica y Panamá. En este encuentro del 2015 se dan dos acuerdos fundamentales; 1) Conformar nuevamente un Equipo coordinador el cual debería reunirse una vez al año con dos representantes por país. Y de ser posible cada dos años hacer un encuentro Centroamericano con 5 o más representantes por país. 2) Consolidar los equipos JPIC FF de cada país, los cuales deben realizar Encuentros Nacionales JPIC FF.

A inicio del 2016, Fr. Domingo Solís OFM, encargado del equipo Coordinador, nombrado el año anterior convoca a reuniones vía Skype para reactivar el equipo, lo cual funcionó perfectamente lográndose realizar el encuentro de ese año en Managua, Nicaragua. Justamente, Fr. Anselmo Maliaño coordinaba la JPIC en Nicaragua y junto a un equipo de trabajo (Francis Wong y Kenia Pernudi) ambas de la OFS, organizaron el encuentro en Managua.

Como resultado de este trabajo se consolida el equipo JPIC FF, se hacen acuerdos y se trabaja la exposición para la Asamblea de Superiores Mayores del Centro Franciscano de Guatemala que se llevó a cabo en agosto, en Costa Rica, a la cual se nos invitó para brindar un informe detallado y una reflexión sobre el servicio de JPIC FF. Y así, teniendo como frutos de la Asamblea, el compromiso de las Congregaciones Franciscanas de nombrar delegados/as para los equipos de JPIC FF que ya han iniciado en Guatemala y Honduras. También a crear el equipo en los países en donde aún no tienen, de esta manera Costa Rica el primer país en configurar su equipo de JPIC FF.

Se programa el siguiente encuentro en Costa Rica en el mes de julio de 2017. Para consolidar la estructura de este Equipo Coordinador con miras a trabajar en conjunto desde nuestras realidades particulares. Es así como se constituye la Red de JPIC FF, que tiene como prioridad informar del caminar y de las actividades que se llevan a cabo, evaluar e identificar las fortalezas y dificultades que puedan frenar el camino de la JPIC FF.

En el año 2018, el encuentro se lleva a cabo en La Pintada, Coclé, Panamá. Y participaron de Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. La mayoría de participantes son laicos, OFS, OFM y FMI (Franciscanas de María Inmaculada). Se contó con la presencia de Fr. Jaime Campos, animador de la Oficina general de los frailes en Roma. Se presentó el proyecto del Cordón franciscano y se definió como línea de acción para toda la región el tema de la migración.

Efectivamente, en el 2019 el encuentro se lleva a cabo en la casa de retiro Monte Alvernia, El Salvador, con la presencia de todos los hermanos de Centro América y Panamá; y contamos nuevamente con la presencia de un fraile conventual, que se suma a este caminar. El Salvador presentó como un logro importante, la comisión de JPIC FF. En realidad, cada país presentó sus logros y las limitantes del caminar y se trabaja en un reglamento interno de la Comisión Animadora JPIC FF AC. Guatemala, Honduras y El Salvador compartieron la experiencia del viacrucis del migrante en la 72, Tonosique, México.

Objetivo general: Fortalecer e impulsar la identidad carismática franciscana con la vivencia radical del Evangelio, proyectando una misión que responda a las exigencias de la realidad de empobrecimiento, injusticia, violencia e iniquidad y el medio ambiente, promoviendo actividades conjuntas de la Familia Francisclariana.

La Comisión Animadora de Justicia, paz e integridad de la creación de la Familia Francisclariana presente en América Central (en sus siglas Comisión Animadora JPIC FF AC), es un espacio de encuentro de las Comisiones Nacionales JPIC de Familia Francisclariana de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Misión: Somos un espacio que promueve procesos de organización, formación y comunicación al interno de Familia Francisclariana y fomentar la proyección desde los valores de J.P.I.C.

Visión: Constituirnos en el ente facilitador, promotores de la Familia Francisclariana acompañando a la sociedad civil, con el interés de generar acciones concretas, compromiso eficaz y formación continua que nos lleven a vivir la misión del carisma.

En realidad no ha sido una tarea nada fácil, ya que en algunas Congregaciones Franciscanas hay resistencias, miedos y desconocimiento del tema, parece advertirse un rechazo a todo aquello que es JPIC, y esto creemos por muchos motivos, algunos por falta de formación en esta dimensión, otra por las crisis vocacionales, decadencia pastoral, el individualismo, falta de colaboración y sentido de pertenencia al carisma y por lo novedoso de este servicio que tiene que insertarse en la realidad compleja de injusticias, de violencia y de sufrimiento de nuestros pueblos y por los peligros que se corren.

Además, muchas Congregaciones Franciscanas acostumbradas por años a la falta de un proyecto de misión y evangelización y de un trabajo de equipo de FF. Se podrían enumerar muchos aspectos más, hay muchas críticas contra nuestras instituciones, sin embargo, emerge con mucha claridad una respuesta a la dramática situación que vive el pueblo de Dios. Es la urgencia de llevar a la práctica los valores del carisma franciscano, en este sentido los hermanos de la OFS, han realizado un camino de autenticidad… 

  1. Objetivos de JPIC FF
  2. Participar y colaborar en la vida y misión de la Iglesia desde el carisma franciscano.
  3. Aportar la capacidad de búsqueda, creatividad y compromiso con todo aquello que es “el mayor bien para la Iglesia” y para la Familia Franciscana.
  4. Favorecer un modo de construir propuestas a partir de consensos y trabajos colectivos en la misma Iglesia y en con las organizaciones sociales.
  5. Favorecer herramientas que ayuden a un proceso de discernimiento de los signos de los tiempos y los retos actuales para responder a los desafíos actuales.
  6. Ofrecer elementos para la animación del caminar de la JPIC de FF y coordinarnos con otras comisiones para un mejor servicio de JPIC.
  7. Construir un programa de formación con los Subsidios sobre el cuidado de la Creación para mantener una formación más sólida y actualizada.
  8. Ofrecer un espacio de auténtica participación y colaboración para responder a los retos ecológicos y de la defensa de los territorios de nuestro tiempo.
  9. Acompañar al pueblo organizado en sus luchas y esperanzas, especialmente con las luchas territoriales y de las comunidades indígenas.
  • Principios y fundamentos

Toda la experiencia de JPIC se basa en la vida y práctica de San Francisco de Asís, que establece siempre con cada criatura una relación especial de cercanía amorosa y gratuita.

El Hermano Francisco restableció una la manera de estar en medio de la creación, que estaba perdida desde el origen (Gn 1-3). El modo de vivir y pensar del hermano Francisco muestra el itinerario a seguir por este mundo y con qué “espíritu” se tiene que vivir. Esta vivencia está basada en la Trinidad, en la radicalidad de Jesucristo en los evangelios, donde Francisco abrazó con pasión el evangelio como forma de vida, en esta historia se encontró con el misterio de la encarnación (Verbo encarnado), entrega eucarística, y pasión en la Cruz, que le lleva a: descubrir que Cristo a santificado la creación y le alaba porque se hizo presente en todas las criaturas[9].

  1. JPIC, un modo de llevar la BUENA NOTICIA DE JESUS Y EL REINO DE DIOS

A partir de la experiencia de ser hijos, hermanos y discípulos misioneros se nos envía a llevar la Buena Noticia a los pobres (Mt 5,5; Lc 6,20). La evangelización de hoy se ubica en y desde los pobres, como destinatarios y protagonistas del Reino de Dios (Lc 4,16-21).

El Evangelio es la inspiración fundamental, el criterio desde donde se hace la práctica de JPIC. Nuestro aporte en el Pueblo de Dios, es actuando como discípulos que llevan la Buena Noticia, evangelizando con gestos y palabras que muestran el rostro de Cristo pobre, solidario y misericordioso.

La experiencia de Francisco de Asís que escucha del Señor: “repara la Iglesia que está en ruinas”; surge en una ermita ubicada en la periferia. El llamado a reparar la Iglesia, es un llamado a construir una Iglesia pobre, orante y sencilla. Sin una experiencia profunda de oración y encuentro real con Cristo pobre y crucificado es difícil mantenerse en la espiritualidad de JPIC. “(Francisco de Asís) fue uno de los innovadores más atrevidos de toda la historia del cristianismo. Por fidelidad al Evangelio rompió con el sistema político-religioso de su tiempo: señoríos de Iglesia, guerras santas y cruzadas. También rechazó pactar con el nuevo ídolo de la sociedad burguesa: el dinero. En cuanto a su actitud fraterna en relación con las criaturas inferiores, lejos de caer en la sensiblería, estaba inspirada en una concepción lúcida y profunda de la creación” (INSTRUMENTOS DE PAZ, un Subsidio Franciscano de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, OFM. 1999).

  • JPIC un modo diferente de servir en el mundo

“Francisco, en su modo de estar en el mundo, no posee ni domina la creación, sino que está junto a ella y la trata como hermana, pues toda surgió de las mismas manos del Padre Dios. Pero si puede reverenciar, respetar, ser hermano y ver en todas las criaturas el amor del Creador, es porque vive con radicalidad la pobreza, la no-apropiación. La pobreza libera al amor de todo deseo de posesión y propicia la fraternidad” (ENCUENTRO DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE JPIC NAIROBI, KENIA; 2012).

Llamados a ser y vivir como hermanos constructores de fraternidad, viviendo en actitud de menor ante todas las creaturas; llamados, a llevar una vida en simplicidad, sencillez y austeridad ante la propuesta consumista y superflua en una sociedad “liquida” y descartable.

En este tiempo muchos países, grupos e individuos que, en su afán consumista, considerando los recursos naturales como posibilidad de enriquecerse; esta práctica produce gran cantidad de residuos que se convierten en desperdicios y hasta basura; este afán de consumo acelerado es la principal causa de la destrucción de los ecosistemas, la biodiversidad y de los recursos naturales escasos.

Se está en el mundo con una mirada bondadosa de la creación, con una mirada profunda que ve la miseria humana; desde un encuentro consigo mismo, con los otros, con la creación y el Dios Trino. El mundo es el lugar y espacio donde encontramos las “semillas del Verbo”, la presencia del Reino en la historia; en esa realidad se desarrolla la acción evangelizadora: Los franciscanos y franciscanas evangelizamos con la simple presencia, dejándonos evangelizar por el pueblo, con gestos y acciones proféticas a favor de la vida.

  • JPIC, fraternidad cósmica

Somos hermanos, porque somos hijos del PADRE para vivir la dimensión de fraternidad; una práctica de hermanos con todos los vivientes, en actitud relacional con los otros humanos y criaturas que habitamos esta casa común que es el planeta. En el Hermano Francisco encontramos una experiencia profundamente humana, evangélica y cósmica.

Nuestro modo de ser hermanos y hermanas quita las posibilidades de actuar en forma utilitaria, dominante y opresora ante los otros vivientes. “Nuestra espiritualidad ante la gran crisis ecológica en la que estamos sumergidos, cómo traducirla en ética, en estilo de vida humanizante y restaurador, e incluso en acción política que ataje las causas que producen el deterioro del medio ambiente” (ENCUENTRO DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE JPIC NAIROBI, KENIA; 2012).

  • JPIC, opción preferencial por los pobres, marginados y desprotegidos

Desde la minoridad franciscana, basada en Jesucristo pobre y crucificado, nos ubican como hermanos/as pequeños y menores, en igualdad con todas las criaturas, el poder desde abajo y con los de abajo, ejerciendo el poder como servicio y acompañamiento.

Considerando a los pobres como nuestros maestros, son los hermanos que nos muestran la ruta del Reino de Dios. Es con los pobres que nos toca hacer historia y camino de minoridad. “La degradación ambiental genera pobreza, pérdida de los medios para sobrevivir, emigración, desplazados especialmente entre los pueblos indígenas. La agresión mundial al medioambiente se ha convertido, en realidad, en un ataque a los pobres”. (ENCUENTRO DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE JPIC NAIROBI, KENIA; 2012).

“Las situaciones de exclusión se multiplican en el seno de la comunidad humana con el riesgo de comprometer profundamente la paz. Hasta el momento el hombre de la civilización industrial no ha pensado más que en dominar y en poseer.

Ahora le es necesario aprender, dentro de una preocupación por la paz y la justicia, a fraternizar con la naturaleza como con su semejante. Sobre este tema Francisco de Asís, el “Hermano Universal”, tiene algo esencial que decirnos”.

(INSTRUMENTOS DE PAZ Un Subsidio Franciscano de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, OFM. 1999)

  • JPIC, heraldos de la paz y la justicia, la propuesta no violenta

Retomando la propuesta de Francisco de Asís, de llevar la Paz como saludo, el Bien como mensaje del Dios, Sumo Bien, total Bien, el solo Bueno; los franciscanos y franciscanas, estamos llamados a vivir al modo evangélico, como promotores y constructores de paz, de justicia y misericordia (Mt 5,1-12). Ser promotores de la justicia y la solidaridad, heraldos de la paz anunciándola de palabra, con gestos y llevándola en el corazón.

Priorizar la defensa de los derechos humanos, el acompañar y estar con las organizaciones de defensores y defensoras de derechos humanos Comprometidos en espacios de acompañamiento al pueblo organizado. El acompañar al pueblo pobre organizado, es una acción profética porque es ponerse en contra del gran capital.

“Una de las formas más importantes de tratar el estrés es la meditación. Francisco entraba en las cuevas de las colinas y se acercaba de Dios. Volvió a comprometerse con la naturaleza y se entregó al servicio de los demás, actividad que suele ser notablemente curativa. Buscó con fervor re-escribir el evangelio como cuando se presentó ante el Sultán tan sólo con una cruz. Superó su temor a los ladrones y los lobos. Trató a todos –especialmente a los leprosos– con profundo respeto. Por medio de éstas y muchas otras actitudes superó la violencia dentro de sí mismo y sanó el trauma. Sus cercanas relaciones con los hermanos y con Clara lo condujeron a un nuevo y profundo sentido de comunidad.

Aunque Francisco comenzó como un combatiente, un caballero armado, se convirtió en un objetor de conciencia. Francisco es un buen modelo en nuestros días, porque alguna vez vio la guerra como un camino hacia la gloria, pero con el tiempo llegó a apreciar la devastación humana que provoca. Como sugiere Fr. Herman Schalück, hay indicaciones de que Francisco ayudó a lograr la abolición de la guerra en ciertas partes de Europa en algunos periodos de la Edad Media” (No-violencia franciscana, Historias, reflexiones, principios, prácticas e insumos. Ken Butigan, Mary Litell, OFS, y Louie Vitale, OFM).

  • Temáticas, o programas de contenidos

La formación es una de las prioridades y es un principio de gran importancia, además que se debe de tener en cuenta las exigencias pastorales en vista a un mejor servicio al Reino de Dios y en fidelidad a la Iglesia.

La formación bíblica y franciscana es importante para lograr en nosotros una “visión ecológica integral”, he aquí algunos puntos a tener en cuenta:

  • Herramientas para el análisis crítico y reflexivo de la realidad local, nacional y mundial (análisis de la coyuntura nacional (enfoque crítico de los actuales sistemas políticos-económicos).
  • Cambios transcendentales en la sociedad (visión del hombre y el mundo) en la Iglesia (espiritualidad de la comunión) y la FF (exigencias intrínsecas de la vocación y misión franciscana).
  • Profundizar en temáticas específicas como: relación íntima entre los pobres y la fragilidad del planeta; repensar nuevos sentidos de la casa común; continuar con las tareas de la Encíclica “Laudato Sí”. 
  • Método contemplar, reflexionar, praxis-incidir, celebrar-orar
  • Dios creador (teología de la trinidad) los profetas y la dimensión profética actual.
  • Jesucristo liberador (comprensión de la vocación y misión de todo bautizado).
  • Iglesia liberadora (eclesiología de la comunión)
  • Jpic en la doctrina del Vaticano II.
  • Jpic en los documentos de América Latina CELAM
  • Jpic en la espiritualidad franciscana y latinoamericana (Fr. Finbarr G. Horgan. Caminando con respeto sobre la tierra construyendo paz con la naturaleza”. Una guía de ambientalismo franciscano. Comisión de justicia, paz y ecología, familia franciscana unida de El Salvador, 1998).
  • Jpic en los Documentos de la Orden: Subsidio formación: Franciscanos por la justicia, la paz, la ecología; Guía para el estudio de la Encíclica “Laudato Si”, 2015; Subsidio de la Orden: El Clamor de la tierra y el grito de los pobres, 2016.
  • Jpic desde las encíclicas y discursos del Papa Francisco (LS; EG)
  • Líneas de acción (comunicación, formación e incidencia)

1.         Comunicación: tener una red de información de diferentes fuentes, medios de comunicación social alternativos y Ong’s que trabajan diferentes problemáticas existentes en nuestros países.

Despertar el interés de la población acerca de la problemática de narcotráfico, injustica social, asesinatos y corrupción.

Crear una red de comunicación para socializar todo el ser y quehacer de justicia y paz, en su compromiso con la realidad del país de manera que dentro y fuera de la Iglesia se conozcan y se comprometan en la participación, en el diálogo.

2.         Formación: tener espacios planificados y sistemáticos de formación para el análisis y estudio sobre migración, industrias extractivas y sub-empleo.

Identificar la situación actual. Para la formación de valores, de respeto y honestidad, para llegar a la justicia y la transparencia en todos los ámbitos la justicia, la violencia, la corrupción y el narcotráfico; es decir, creando conciencia, para edificar un mundo cada vez más humano.

Desarrollar planes de concientización poblacional sobre el compromiso eclesial ciudadano en la participación política en la toma de decisiones y el cambio de las actuales estructuras que afectan al país de manera que el pueblo pueda ejercer su soberanía ante el atropello de quienes dirigen el país.

3.         Incidencia: que los equipos de Jpic trabajen en coordinación y acciones concretas con las ongs y grupos eclesiales involucrados en las problemáticas de migración, industrias extractivas y sub-empleo.

Hace uso de las diferentes organizaciones ya establecidas en el país (derechos humanos, pastoral social, fuerzas vivas, entre otras) para defender a la población perjudicada y detener las acciones de injusticia.

Crear un plan de acciones concretas, que involucren los diferentes sujetos emergentes (indiferencia política y desconfianza eclesial)

  • Organización de la JPIC
  1. Las congregaciones franciscanas tienen sus animadores y animadoras de JPIC

Cada Congregación franciscana está llamada a ser animadora de la espiritualidad de comunión y de la misión en la construcción de la Justicia, Paz e Integridad de la creación.

Las Congregaciones franciscanas a través del Centro de Espiritualidad franciscana de Guatemala, tienen un encuentro anual llamado: Asambleas de Superiores Mayores Franciscanos. Estos encuentros resaltan la vida en comunión y misión. La Familia Franciscana es el principal agente de comunión y evangelización y es a la vez promotora de la fecundidad del carisma y el testimonio siempre vivo de la fraternidad, la caridad y la santidad.

Para dar consistencia a su misión propone algunos dinamismos adecuados: Talleres, retiros, Ejercicios Espirituales, formación para fortalecer unas verdaderas y mutuas relaciones, compromisos ecológicos que son el paradigma de la pastoral franciscana, sobre todo aquellas actividades y programas que competen al cuido de la casa común.

  • Las conferencias de religiosos y religiosas de cada país

En cada país existe una conferencia de religiosas y religiosos, que está en comunión con la Conferencia Episcopal del país, en especial con el obispo asignado para acompañar la vida Consagrada. También tiene relación directa y vinculante con la CLAR. Entre las comisiones que tienen a lo interno en cada conferencia está la de JPIC, la cual funciona en cada país de diferentes maneras, aunque a nivel de Centroamérica se tiene una red de coordinación que se denomina CONFERCAM, Conferencia de Religiosas y religiosos de Centroamérica y México. Esta comisión se coordina con las comisiones de JPIC de las distintas congregaciones, esperando que en ella esté representado uno de cada Congregación que se encuentra en el país, o se organiza según posibilidades y condiciones del mismo.

  • Equipos locales y nacionales de JPIC

Los equipos locales surgen del caminar de la misma Familia Franciscana en el país. Se concretiza una comisión nacional animadora de JPIC, que está formada por representantes de JPIC de cada zona geográfica donde se encuentra la FF, este representante a su vez es coordinadora en su zona de un equipo local de JPIC. Tenemos el equipo nacional de JPIC, que surge de los equipos locales de cada zona. También un representante o dos del equipo nacional de JPIC, participan del equipo nacional de Familia Franciscana.  El equipo nacional de JPIC se coordina con el equipo de las conferencias de religiosas/os, con los equipos de pastoral social de las diócesis, con organizaciones civiles y de los pueblos originarios, con instituciones nacionales e internacionales de DDHH y ambientales.

  • Red de comunicación de los equipos de JPIC en Centroamericana

Esta red surgió en un encuentro centroamericano de JPIC FF, con el deseo y propósito de estar comunicados desde las distintas experiencias y camino de los equipos nacionales de los distintos países. Se trata de compartir el caminar, e iluminarse mutuamente en dicho camino, también el coordinar algunas acciones o lineamientos comunes que nos fortalezcan el trabajo de JPIC en cada país y en la región.

La red de JPIC FF está llamada a promover la comunión desde la articulación del carisma franciscano, para no renunciar ni evadir los valores de la Justicia, Paz e Integridad de la creación. Y de ahí surge la necesidad de interconexión en este servicio, el deseo de fraternizar porque nos sentimos hijos e hijas del mismo Dios Padre Creador amoroso, y en la que cada uno es llamado a actuar y servir según el don recibido (1Pe 4, 10).

Esto es importante porque nos introduce en el tema de la identidad (ser) y en el significado de vocación y misión (quehacer), que se ha ido desarrollando en la tarea del cuido de la casa común.

La tarea de promover la espiritualidad e irradiar los valores del evangelio, tiene una dimensión eclesial, y por eso es necesaria una participación conjunta, fomentar un clima de diálogo, de trabajo y de privilegiar el campo de la justicia, la paz e integridad de la creación.

Bibliografía

Carbajo Martín (2016) Raíces de la Laudato Sí, Ecología Franciscana. Ed Arantzazu.

Giménez-Rico Sanz Enrique (2015)., Cuidar de la tierra, cuidar de los pobres, Laudato Si desde la teología y con la ciencia, SalTerrae. 

Moltmann Jürgen (1989) La justicia crea futuro, Política de paz y ética de la creación en un mundo amenazado. SalTerrae


[1] “debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, (el hombre) corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación. No solo el ambiente físico constituye una amenaza permanente: contaminaciones y desechos, nuevas enfermedades, poder destructor absoluto; es el propio consorcio humano el que la persona no domina ya, creando de esta manera para el mañana un ambiente que podría resultarle intolerable. Problema social de envergadura que incumbe a la familia humana toda entera” (OA 21).

[2] Juan Pablo II, “Paz con Dios creador, paz con toda la creación. Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la paz” 1990.

[3] En el numeral 227 señala la Formación teológica de los franciscanos “quiere proponer una teología franciscana que responda a los desafíos de nuestra época: Una teología de la creación, que alimenta la alabanza del Creador, enseñando a los hombres el respeto por la creación, enfocando con la luz de la fe los problemas ecológicos de nuestro tiempo; una teología y una cristología que actualicen la salvación y la liberación de Dios en respuesta a las llamadas y a las necesidades de los pobres hoy; una teología que oriente al respeto de la persona y de sus derechos; una teología que mire a la construcción de un mundo fraterno (justicia, paz, ecumenismo); una teología que esté anclada en una visión escatológica y encuentre en ella la fuerza para un compromiso cotidiano”.

[4] Cfr. ACTA ORDINIS FRATRUM MINORUM, A.D. 2000. An. CXIX Fasc. III, SEPTEMBRIS-DECEMBRIS.

[5] En el año 1999, se edita el documento titulado: Franciscanos por la justicia, la Paz; La Ecología, por la Editorial Franciscana Arantzazu y en el año 2000, se edita otro en Australia en Ingles con el título: Instrumens of Peace, The Franciscan Press.

[6] Hacia las periferias con la alegría del Evangelio, Programa ecológico de la fraternidad local. Roma 2015, P. 27.

[7] Años después, el empeño pastoral de Fr. Tomás ha sido fundar la Oficina de Mártires Laicos, para recoger el testimonio de estos “testigos anónimos” del pueblo salvadoreño. Fruto de este trabajo se han editado siete tomos titulados: “Testigos del Evangelio” de siete departamentos, además, se están trabajando cincuenta entrevistas a sacerdotes que vivieron el conflicto interno de la guerra. En realidad, no hay un registro oficial de los desaparecidos. En el anexo II del Informe de la Comisión de la verdad se habla de 3, 843 casos y Tutela Legal “María Julia Hernández” señala 8,000 casos. En general, la Iglesia salvadoreña tiene una gran tarea, que gracias a Dios en el Plan Pastoral Arquidiocesano se ve reflejada en el eje martirial, sin embargo, estos testimonios nos invitan a reflexionar más en serio sobre el martirio, a no olvidar por más oposiciones dicotómicas que encontremos, aun en la misma Iglesia, el profetismo de hombres y mujeres, ya que es el mejor signo de la vitalidad de la Iglesia latinoamericana, según el documento de Aparecida 383.

[8] Benedicto XVI, Encíclica Caritas in veritate, 48.

[9] “Nosotros que hemos vivido con él hemos podido apreciar cómo hallaba en casi todas las criaturas un motivo de alegría intima, que se manifestaba exteriormente: cómo las acariciaba y las contemplaba amorosamente”. Leyenda de Perusa 88. También San Buenaventura afirma: “Profesaba un afecto más dulce y entrañable a aquellas criaturas que por su semejanza natural reflejaban la mansedumbre de Cristo” LM 8,6.