Familia FranciscanaFormación AbiertaNoticias

CLARA Y SUS HERMANAS MENORES: UNA PROPUESTA EVANGELICA NOVEDOSA, EN UNA IGLESIA MONACAL, PATRIARCAL Y ENREJADA

Publicado el

René Arturo Flores, OFM

Introducción

En este trabajo nos acercamos a Clara de Asís por medio de las fuentes, sus Escritos y hagiografías, queriendo buscar esa huella de la mujer creyente en Jesús que vivió en fraternidad y minoridad en una eclesiología de la cristiandad basada: en el poder absoluto religioso y político del papado, en la acción bélica de las cruzadas y los tribunales de la inquisición, en el desprestigio y persecución de la mujer en la “cacería de brujas”, en el mercado de las indulgencias, en la bendición de una estructura socioeconómica de “los mayores, los menores y los miserables”; en este contexto se da un surgir de movimientos laicales inspirados en el evangelio, la discusión y debates desde distintos escuelas teológicas, los movimientos mendicantes; es toda una revuelta del Espíritu que estaba renovando desde abajo la espiritualidad y modo de vivir el seguimiento de Jesús en la Iglesia.

El trabajo hace una numeración de las fuentes clarianas: escritos y hagiografías. Acompañadas de una breve descripción y valoración de cada fuente. Luego, se tratará de reconstruir de forma breve aquel recorrido de la vida de Clara, hasta ese proceso de estar en San Damián, donde se desarrollará una forma de vida novedosa para mujeres seguidoras de Jesús. La otra parte tiene la intención de presentar una fuente y un texto de la misma. Esto implicará un análisis de lo general a lo particular, buscando hacer un acercamiento crítico en relación al contexto y el sentido del texto, para interpretar los significados importantes que nos recrean el carisma hoy. Se trata de dar “pasitos” en el estudio de esa herencia del carisma y espiritualidad de Clara de Asís y de sus hermanas menores.

Las fuentes clarianas

Se presenta un listado de los Escritos y hagiografías, con una breve descripción y valoración de la fuente. Esto ayuda en la ubicación de por donde los críticos han considerado lo auténtico de los Escritos de Clara, y cuales hagiografías aportan en la construcción del perfil de esta mujer creyente en una época concreta. Veamos lo referente a los escritos relacionados con Clara.

Escritos Descripción Valoración
La Regla Esta es la primera Regla para mujeres escrita por una mujer. Agosto 1253. Se encuentra el pergamino de la bula papal; manuscrito original en el proto-monasterio. Es un texto legislativo, pero que expresa la originalidad y central del carisma clariano que está inspirado en Francisco.
Las cartas Son cuatro cartas entre Clara e Inés de Praga Y la 5 carta a Ermentrudis de Brujas. El documento más valioso de la 1-4CtaCl es el códice M-10 de la Biblioteca Ambrosiana (Milán), un manuscrito del siglo XIV. La 1CtaCl posiblemente fue escrita antes de que Inés entrara al monasterio, habla de la renuncia y pobreza, 1232. La 2CtaCl se le ubica en 1236, hay una relación más fraterna, se centra sobre el seguimiento de Jesús. La 3CtaCl el tema de la espiritualidad en el contexto de crisis de Inés. La relación mística con Cristo el esposo. La 4CtaCl se usa la metáfora del espejo, que era un símbolo ya usado en la espiritualidad femenina. Con el seguimiento de Cristo pobre y humilde. La 5CtaCl, no hay tradición manuscrita, y no tiene el estilo de las Cartas a Inés, pero se considera de Clara, porque tiene los contenidos de su espiritualidad. Aunque Clara igual que Francisco, no les intereso ser intelectuales, los escritos nos reflejan su originalidad en la espiritualidad y teología, que dice del proyecto clariano. Estas Cartas reflejan que ese carisma fue un don de Dios, por medio del soplo del Espíritu; y que refleja el talante de una mujer seducida por Dios.
El Testamento La mayoría de estudiosos sostienen que este escrito es de Clara, aunque falte la tradición manuscrita anterior a la segunda mitad del siglo XIV. Cuando se escribe el Testamento no se tiene aprobada la Regla. Es un texto clave: Clara quiere dejar definido el origen y camino de la vocación, expresa su pensamiento e intenciones.
La bendición Esta es una bendición de despedida que prolonga el testamento (LCl29. 45). Dice de sus intenciones, y de los aspectos importantes del proyecto clariano.

Tengamos un acercamiento a las fuentes hagiográficas, como fundamental para comprender y actualizar el carisma clariano.

Fuentes Hagiográficas Descripción     Valoración
Notificación oficial de la muerte de santa Clara. Carta encíclica de agosto 1253. Tiene un resumen de la vida de Clara. Es parte de una antología pontificia del S XIII. Este documento tiene el valor de ser oficial de la curia pontificia, y da testimonio de Clara.
Proceso de canonización de santa Clara. Es de 1253. Recoge los testimonios de las primeras compañeras de Clara. Hablan las compañeras, de la vida de Clara, antes de su conversión y en san Damián.
Bula de canonización De 1255. Firmada por el papa Alejandro IV, declara oficialmente la santidad de Clara “Clara, preclara en méritos claros”, así ven oficialmente a Clara: luz
Leyenda de santa Clara Se escribe por encargo del papa, por motivo de su canonización, de 1255-1256. Se le atribuye a Fr T Celano. Tiene relación con la bula de canonización. Los informantes son los frailes y hermanas clarisas. Son buenas fuentes de información

hay otros escritos de la época que de igual manera ayudan en la comprensión de la espiritualidad clariana.

Otros escritos hagiográficos Descripción Valoración
Carta de Jacobo de Vitry. De 1216. Documento cronológico más antiguo previo a la muerte de Clara. Dice del movimiento de Clara en san Damián y de Francisco.
Carta del papa Honorio III. De 1218. Es el primer documento oficial que se refiere a las Clarisas. Involucra a Hugolino. Se vuelve testigo de este movimiento y forma de vida
Fragmentos referidos a Clara, en la 1 y 2 Celano. (1228 y 1246). Son citas de la vida de Clara aun en vida, resaltando lo valioso de su camino y santidad. Celano, al desarrollar la vida de Francisco, considera a Clara dentro del movimiento y carisma franciscano.
Documento: las sores de San Damián Un documento de San Damián Asís, de 1238. Es un documento sobre la venta de un terreno Dice de las opciones y vida de las hermanas: sin propio.
Privilegium paupertatis Esta la versión de Inocencio III, 1216. Es confirmado por Gregorio IX, el 17 septiembre de 1228. Pergamino original que se encuentra en Asís Un documento oficial que fortalece la originalidad de la forma de vida en pobreza.
Carta del Hugolino a Clara De 1220. Es referente sobre la visita y encuentro con Clara. Hay discusión sobre autenticidad, pero dice del impacto que causo en el cardenal la vida de Clara.
Carta de Inés a su hermana Clara De 1230. Es sobre las impresiones de Inés en el nuevo monasterio. Hay cierta duda de la autenticidad, pero dice de la vida de las clarisas.

En el proceso de comprensión del camino de Clara y sus hermanas, siempre es fundamental tener en cuenta las fuentes, y con qué herramientas de análisis crítico nos acercamos a esos textos, para luego comprender mejor esa experiencia novedosa clariana, en medio de los conflictos que provoco con la jerarquía católica y con la eclesiología de la cristiandad.

Clara de Asís

Un breve recorrido de la vida de Clara de Asís, tratando de ubicarla en sus contextos próximos que formaron la mujer que dio el salta al encuentro de Jesús pobre, al estilo de Francisco y su movimiento de hermanos menores.

Infancia y juventud

En 1193 nace Clara de Asís, la primera de tres hijas de la noble Ortulana y de su padre el caballero Faburone Offreduccio de Bernardino. Son parte de las 20 familias nobles que viven en las casas torres de la nobleza de Asís. La vida de Clara, se va desarrollar como la de cualquier muchacha de la nobleza, encerrada en una torre y en un espacio para las mujeres, donde será su madre Ortelana quién tendrá influencia directa en la formación y carácter de Clara. Esta mujer de la nobleza por su piadosidad, autonomía y creatividad hará varias peregrinaciones a diferentes lugares, como Santiago de Compostela y Tierra Santa. Las niñas nobles no estudian fuera de la casa torre, Clara será formada en el latín clásico, en la escucha de historias cortesanas y hagiográficas, es decir, estudiara con libros sobre la vida noble relacionada con el “mundo”, y con historias de los santos y santas de la Iglesia. También, aprenderá a bordar junto con otros oficios prácticos para una mujer de la nobleza. Es Ortelana la que marcará la formación de Clara, tanto en la fe religiosa y las obras de misericordia. El padre es casi ausente en este proceso de estos primeros años, aun cuando sí estaba presente.

En 1199, se da la revuelta de los burgueses contra los nobles en Asís, se resalta la tensión antigua entre minores (plebeyos) y maiores (nobles). Esto refleja lo revuelto de la época, con sus tensiones y búsquedas de cambio social. Los del clan de Fabarone, se trasladan a la campiña, buscando el exilio en la ciudad de Perusa. Allí pasará Clara hasta 1205, cuando por un tratado de paz del 1203, que hace que los minores reconstruyan las casas torres de Asís. Clara vuelve a Asís entre doce o trece años, allí seguirá la vida de joven aristocrática entre mujeres, aprendiendo lo que la prepara al matrimonio.

Los testimonios de la canonización, en los cuales están cercanas amigas de la infancia y del exilio, dicen de ella sobre su actuar. Se habla de que usaba ropa áspera dentro de las telas finas, de su sencillez, de la solidaridad con los pobres (esto lo hacía la madre); un hecho significativo es la vez que envía dinero a los jóvenes que eran de ese movimiento de Francisco (el hijo del comerciante de telas) que están reconstruyendo una ermita, para que les sirva en su alimentación. Clara no había conocido a Francisco, sí escuchado de él, no fue testigo del despojo de su ropa ante el obispo y luego de la desheredación que le haría el padre Bernardone; pero seguro las mujeres mayores hablaban de ese hecho tan trascendente, y así se corría la voz de todo lo que hacían aquellos jóvenes penitentes o locos de Asís. En estos pasajes será clave Bona Guelfuccio, la testigo que hablará de las secretas reuniones de Clara con Francisco, en las cuales ella asistió. La simpatía o más que eso, de Clara con el movimiento de Francisco va ir en crecimiento.

En este tiempo de juventud de Clara, en aquella torre, se va dar la determinación del rechazo al matrimonio, con una firme decisión de su vivencia de fe en virginidad; en esta época el matrimonio entre nobles era un arreglo de dote, poder político y fortalecimiento de las familias nobles. Si una joven, no se casaba, podía optar a la vida monástica asegurando su vida cómoda y estable; Clara tenía esa opción en un monasterio de benedictinas cercano a Asís, pero no lo hace. Ella mantiene la postura de rechazar el matrimonio, aun cuando la influencia de las historias caballerescas que leía desde pequeña le invitaba a una vida de mujer noble. Clara se mantendrá en esa convicción de buscar al esposo divino, El Señor Jesús. Incluso la parte de mayor conflicto es cuando Clara vende su dote de casamiento, y parte del de su hermana Inés, dando el dinero a los pobres, motivado por el evangelio y por el ejemplo de Francisco y sus primeros hermanos, que entre esos está su primo Rufino que seguro la mantuvo más en contacto de aquel movimiento y de la primitiva fraternidad.

Clara fue desarrollándose en su capacidad de lectura y escritura en latín, con la influencia de las lecturas bíblicas, en la liturgia, y estudios de los hagiógrafos. La fama que se decía de ella es que era una santa noble de Asís.

Proceso de vocación de Clara

La vida de Clara como joven noble, fue el primer espacio donde inicio la vivencia de fe a Jesús pobre y crucificado, en un despojo personal, en una virginidad unida a Cristo y a los pobres, en solidaridad fraterna. Todas las decisiones de Clara fueron llevándola a buscar ese modelo alternativo de entrega a Jesús, en desposorio con el Cristo pobre y los pobres, a la renuncia de su estatus social y económico de la aristocracia, y la vida cristiana como noble. Un modelo que lo encontraba como una luz, en el movimiento de Francisco y esos hermanos que buscaban una vida evangélica, sin propio, entregados a los otros y como menores de toda criatura.

A sus 18 años Clara estaba decidida a dejar la casa, haciendo una ruptura con su modo de vivir “en el siglo”, entrando en conflicto con los parientes, distanciándose de ser una mujer noble que es dependiente del clan de los hombres nobles. Ese domingo de ramos por la noche (1211), será todo un momento difícil, de libertad y fuerza que solo el Espíritu la pudo dar, desde mover la puerta pesada que no estaba en uso. En todo el trasfondo de Clara, seguro está los coloquios con Francisco y sus hermanos, junto con todo el camino evangélico que esos jóvenes habían iniciado como forma de seguir a Jesús pobre entre los pobres (LCl 5).

Sale de casa aquella joven noble, buscando la libertad que ya cantaba con alegría, sin dejar de seguro de temblar de sentir inseguridad, mientras se encontraba con los hermanos y Francisco que la acompañaron hasta la Porciúncula, donde se realizó la consagración de Clara, con el rito de cortar el cabello: fue una celebración hecha por un laico a una laica. Luego por la seguridad, los hermanos la llevan al monasterio de las benedictinas, san Pablo de las Abadesas, el cual tenía protección del obispo, varios privilegios (el de ser asilo) y seguridad en muros. Esto no quitará el conflicto que tendrá Clara con su familia, por haber renunciado a la dote matrimonial y haberlo vendido dándoselo a los pobres, por fugarse e ir a una vida de sirvienta del monasterio, y no de monja. Los testimonios si hablan de un encuentro violento de los varones familiares en el monasterio, por querer llevarse de nuevo a Clara (LCl 9). En medio de toda esta situación violenta y conflictiva con la familia, Clara hace una fuerte resistencia, y la realiza sola, ya que no aparece ni Francisco (que estaba posiblemente de viaje), ni el obispo protector del monasterio.

Después de un tiempo de estar en el monasterio, Clara se va a la comunidad de santo Angelo de Paso, en búsqueda de lo que en ella se movía para algo diferente y cercano al evangelio. Allí moraban mujeres penitentes (beguinas) que vivían en oración y comunidad, en pobreza y sirviendo a los pobres. Luego de unos años, este se convertirá en monasterio importante. En este lugar se le unió su hermana Inés. Allí llegan los familiares con toda violencia y fuerza, a llevarse a la segunda joven de los Favarone; dicen que Clara oro, que se fue poniendo pesado el cuerpo de su hermana que no se lo pudieron llevar su tío y doce hombres más (LCl 25). De igual manera, Francisco realiza el rito del corte de cabello a Catalina, que luego se llamará Inés (LCl 26). En un tiempo esta nueva comunidad religiosa femenina (las hermanas), buscará otro lugar, posible en discernimiento con Francisco, pero con una fuerte decisión de Clara e Inés, las cuales se pasan a vivir a aquella pequeña iglesita de campo, San Damián. Aquí inicia una nueva forma de vida, donde comienzan a recibir a hermanas como parte de esta nueva comunidad evangélica.

Lucha por su ideal frente al proyecto de la Sede vaticana

Después de la muerte de Francisco, en 1227 Hugolino es elegido papa con el nombre de Gregorio IX, esto haría reforzar un poco más el conflicto ya existente del deseo de Hugolino que la comunidad de San Damián se convirtiera en el centro de los nuevos monasterios que habían surgido, y al mismo tiempo asumiendo sus normativas. Ya antes en 1220, Clara tenía el título de abadesa y que lo aceptó posiblemente como propuesta de Francisco por considerarse una acción estratégica, que ayudaría a un acercamiento entre la novedad de san Damián y las normativas de los nuevos monasterios.

El conflicto se mantenía entre San Damián y la propuesta de las constituciones hugolinianas que se habían hecho para los nuevos monasterios. La tensión se agudiza con la visita del papa a San Damián en el verano de 1228, con ocasión de la canonización de Francisco. Clara mantenía su fidelidad a Francisco, en el sentido de llevar una vida en pobreza evangélica siendo una comunidad en oración (TestCl39). En septiembre de ese mismo año Clara recibe “El privilegio de la pobreza”, este es un paso “jurídico” que reforzaría la lucha por mantener la novedad evangélica inspirada por el camino de Francisco. Las características de San Damián, y de la novedad de Clara, estará en el estilo eremita en comunidad en oración contemplativa, en pobreza solidaria con los pobres y en cuanto al trabajo manual, al modo de una comunidad abierta cercana al pueblo de Asís.

En 1230 el papa Gregorio IX, hace la bula “Quo Elongati” que va dirigida a los hermanos menores por motivo del capítulo general, allí se resaltan algunos puntos que afectan la forma de vida expresada en el Testamento de Francisco, y en otros aspectos restringen la vida de los frailes; en uno de esos apartados habla de suspender la relación cotidiana de los hermanos con las hermanas pobres de San Damián, acentuando que solo se podría realizar si es autorizaba por la “Sede apostólica”. Clara reacciona no estando de acuerdo y haciendo una “huelga de hambre”, esto provoca en el papa, que se les conceda de nuevo la relación cotidiana de los frailes con las hermanas.

En este contexto de tensiones, en 1238 Inés de Praga fracasa en conseguir que se le apruebe su proyecto de una regla propia, un tanto inspirada en San Damián; el papa Gregorio IX, ve con malos ojos el modelo de San Damián. Todo esto afecta anímicamente a Inés. Esta situación la conoce Clara, y busca confortar a su amiga Inés, realizando la tercera carta.

En 1247 el papa Inocencio IV, va arreciar la imposición de la regla de hugolino sobre los monasterios de la Orden de san Damián, pero a Clara no le parecen del todo esas propuestas para una Regla. Ella se pondrá en camino de hacer su propia Regla. En 1250 el mismo papa Inocencio IV, por presión generalizada contra la imposición de sus normativas, quita la obligatoriedad de la regla a los nuevos monasterios.

En 1251 Clara pide al Cardenal protector Reinaldo de Yenne, que le apruebe su regla; en 1252 este cardenal protector permite a San Damián llevar la Regla propia de Clara. En este tiempo Clara va empeorar de su salud. La regla de Clara incorpora tanto de la regla de Benito, de las normas hugolinianas, pero sobre todo de la regla de Francisco.

En agosto de 1253, el papa Inocencio IV, visita a Clara; luego aprueba su regla el 9 de agosto, el 10 Clara recibe la bula de la aprobación de la regla, y ella la besa: siendo la primera regla hecha por una mujer para mujeres. El 11 de agosto Clara hace su tránsito al encuentro del Padre de las misericordias.

El Testamento de Clara, fuente inspiradora

En este trabajo haremos un breve análisis del Testamento de Clara en sus versículos del 37 al 47, donde se hace referencia al sentido evangélico de la pobreza en Cristo, y en concreto el “privilegio de la pobreza”, documento confirmado por el papa Gregorio IX el 17 de septiembre de 1228.  Esta reflexión crítica de un escrito de Clara, es fundamental para la comprensión de la novedad conflictiva y audaz de la espiritualidad clariana.

Descripción externa de esa fuente:

El Testamento es un Escrito que ha tenido su dificultad en cuanto los críticos reconozcan su autenticidad ya que no tiene una gran tradición manuscrita, actualmente hay consenso en la mayoría que es de Clara, “Atilio Bartoli Langeli a datado sin dejar lugar a dudas el manuscrito de Mesina en el siglo XIII” (N. Kuster, Clara de Asís. Amiga de la soledad, hermana de la ciudad, 145). Fue escrito a finales de la vida de Clara cuando la regla no estaba aprobada, buscando cuidar el carisma, la originalidad de la forma de vida evangélica en fidelidad con el camino de Francisco: “Clara quiere dejar a sus hermanas presentes y futuras su pensamiento, sus intenciones sobre la Orden, aquello que ha vivido con Francisco y desea que sea observado con fidelidad para siempre” (J. Herranz, Los escritos de Francisco y Clara de Asís, 327-328). Es un Escrito que presenta esa parte profunda de Clara reflejando el camino que desarrollo a modo de una autobiografía. Es un texto inspirador, pero al mismo tiempo es cargado en su contenido y desarrollo.

Un eje de lectura puede ser desde la óptica del amor, “Clara quiere confiar a las hermanas su testimonio por escrito, el testimonio denso de un amor que no puede hacer otra cosa que, amando con sus hermanas y siendo pobre con ellas, imitar y seguir al Señor pobre y amante” (N. Kuster, Clara de Asís, Amiga de la soledad, hermana de la ciudad, 146). Esto es ver el Testamento desde las relaciones: en una vida en el amor radical a Dios, entre las hermanas y con los hermanos.

Una manera de ver la estructura del Testamento es la siguiente:

“…la grandeza de la vocación de las hermanas y su significado eclesial (TestCl 1-23), Clara relata los orígenes de su movimiento y su vinculación con Francisco (TestCl 24-36), luego subrayará con fuerza algunos puntos importantes, como la pobreza en la forma radical de la desapropiación (TestCl 37-55), la unidad de la vida común (TestCl 56-70), su adhesión a Francisco y a los hermanos y su comunión eclesial (TestCl 71-78)” (J. Herranz, Los escritos de Francisco y Clara de Asís, 328).

Contexto

Uno de los aspectos de originalidad del Testamento, es el de ser un escrito redactado por una mujer en un ambiente de mujeres. También, es importante el hecho que lo escribe a finales de su vida, con más de cuarenta años de experiencia cristiana y comunitaria en oración, donde le interesa resaltar la originalidad de forma de vida de San Damián, inspirado en el modelo de vida evangélico de Francisco y sus hermanos. El Testamento tiene un trasfondo de presura y conflicto, no está aprobada la regla original de Clara para la vida de sus hermanas. Ella quiere que esté claro y confirmada la ruta de esa forma de vida, que tiene sus raíces en la experiencia de los hermanos menores, en más concreto en Francisco.

“Como la Regla, el Testamento de Clara fue escrito probablemente después del 6 de agosto de 1247, cuando Inocencio IV promulgó una nueva Regla para las hermanas y en ella contempló propiedades e ingresos fijos” (N. Kuster, Clara de Asís. Amiga de la soledad, hermana de la ciudad, 146).

Los versículos que estamos citando para el análisis, tratan en su conjunto de la pobreza evangélica y la radicalidad de la pobreza en la comunidad (TestCl 37-55). Entre estos versículos están los que hablan de los documentos que Clara pidió a los papas, desde Inocencio III hasta el que se tiene de Gregorio IX, sobre el “privilegio de la pobreza”, 1228. Sobre esto lo testifica la leyenda de Clara, “…este varón magnífico (Inocencio), congratulándose de tan grande fervor de la virgen, le advierte que es extraña la petición, ya que nunca un privilegio semejante había sido solicitado de la Sede Apostólica. Y para corresponder a la insólita petición con un favor insólito, el Pontífice personalmente, con mucho gozo, redactó de propia mano el primer esbozo del pretendido privilegio…El señor papa Gregorio…, al intentar convencerla a que se aviniese a tener algunas posesiones… Clara se le resistió con ánimo esforzadísimo” LCl 14. (N. Kuster, apuntes de clases en la ESEF, 2018).

El papa Gregorio IX, antes cardenal Hugolino con un estatus de conde, fue un gran amigo y protector del movimiento de Francisco, y con Clara junto con sus hermanas actuaba con un sentido paterno. En aquel encuentro del 1228, el papa ofreció a Clara que tuvieran propiedades y bienes, lo cual es recordado en los testimonios de su canonización por Bienvenida de Perusa: “dijo además que amo tan especialmente la pobreza, que ni el papa Gregorio ni el obispo de Ostia pudieron conseguir nunca que accediese a recibir propiedad alguna. Más aun, la bienaventurada Clara había hecho vender su herencia y darla a los pobres” (M. Bartoli, Clara de Asís, 195). Clara cuestionará de manera directa, no solo la autoridad del “vicario de Cristo”, el poder de “atar y desatar”, sino que lo confronta con lo esencial, el modelo de seguimiento de Cristo pobre, es decir, que cuestiono si el modelo del papa y la sede vaticana de seguir a Cristo era otro diferente al del evangelio. Es en este contexto que Clara, apresurada de cuidar su forma de vida en pobreza evangélica en San Damián, pide al papa una confirmación por escrito del privilegium paupertatis que ya le había otorgado Inocencio III. A continuación, una parte de este documento:

“Gregorio obispo, siervo de los siervos de Dios…es cosa ya patente que, anhelando vivir consagradas para sólo el Señor, abdicasteis de todo deseo de bienes temporales…En consecuencia, y tal como lo habéis solicitado, corroboramos con nuestra protección apostólica vuestra decisión de altísima pobreza, y con la autoridad de las presentes condescendemos a que ninguno pueda constreñiros a admitir posesiones” (I. Omaechevarria, Escritos de Santa Clara y documentos complementarios, 236).

Después de este documento oficial entre el vaticano y las hermanas de San Damián, no se tiene noticia de más comunicación oficial entre ambos. A menos recordar el acontecimiento que ya abordamos anteriormente, cuando el papa envía a los frailes por motivo de unos puntos solicitados en el capítulo, la bula “Quo Elongati”, donde Clara decide hacer un tipo de huelga de hambre por no estar de acuerdo en la postura del papa de prohibir a los hermanos que asistan a las hermanas de manera cotidiana. Y de allí hasta 1253 cuando cercana su muerte le es aprobada la regla, la cual Clara besa al recibirla el 10 agosto, solo un día antes de su muerte.

Mensaje a partir del texto

La parte del texto que se resalta en esta reflexión se encuentra en el TesCl 42-43, allí Clara hace un recuerdo importante de su camino y forma de vida de la comunidad: el privilegio de la pobreza otorgado oficialmente por el papa Gregorio IX. Esto dice más, porque apunta al sentido esencial y profundo de la pobreza evangélica de las “hermanas pobres”.

Su contexto literario previo es TestCl 37-41, que inicia “…yo, Clara, esclava, aunque indigna, de Cristo y de las Hermanas Pobres del monasterio de San Damián, pequeña planta del santo padre…”; en estos primeros versículos se ve la filiación con Francisco, junto con su proyecto de minoridad, y al mismo tiempo se resalta la identidad de las “hermanas pobres” en un lugar concreto que es San Damián. La otra parte significativa de estos textos, inicia en los vv.39, “voluntariamente nos comprometimos una y otra vez con nuestra señora la santísima pobreza, para que de ningún modo puedan apartarse de ella, después de mi muerte, ni las hermanas presentes ni las que han de venir en el futuro”. Un calificativo lleno de mística y profundidad teológica desde la perspectiva femenina es llamarle, “señora la santísima pobreza”, con todo un carácter relacional que impregna identidad y pertenencia a una forma de vida y a una comunidad concreta. Al mismo tiempo, Clara es consciente de la fragilidad entre las hermanas en cuanto a la vivencia de la pobreza, tanto por influencia de los hermanos y por las autoridades eclesiales, por eso, se resalta lo que “voluntariamente nos prometimos”.

“El seguimiento de Cristo significa para Clara escoger y amar la misma “santa pobreza” de la que el Hijo del hombre nunca se quiso separar mientras vivió sobre la tierra. Aunque su Testamento corriese similar suerte que el de Francisco, a la herencia de la santísima señora pobreza de Clara se le garantizaba un puesto seguro en la comunidad de vida de las hermanas” (N. Kuster, Clara de Asís. Amiga de la soledad, hermana de la ciudad, 149-150).

La importancia de que la “santísima pobreza” no se quedará en un ideal, Clara buscó confirmarlo con un documento eclesial oficial, que expresa el rumbo de la forma de vida. Ella pedirá de “rodillas”, al cardenal que se le asigne a la “Religión de los Hermanos Menores y para nosotras” (vv. 44), que motivado “por amor de aquel Dios que pobre fue colocado en un pesebre (cf. Lc 2,7.12), pobre vivió en este mundo y desnudo permaneció en el patíbulo…” (vv.45), haga posible que esta “pequeña grey”, que sigue el ejemplo de Francisco, se mantenga “siguiendo la pobreza y humildad del amado Hijo de Dios y de la gloriosa Virgen su Madre, observe siempre la santa pobreza que prometimos al Señor y a nuestro beatísimo padre Francisco, y se digne favorecer siempre el que la vivan y se mantengan en ella” (vv.46-47). Aquí la centralidad de la “santísima pobreza”, basada en la pobreza de Cristo, encarnado, que vivió y fue crucificado. Es todo un sentido y fundamento cristológico de la vivencia de la pobreza de Clara y de esa “pequeña grey” que vive en San Damián.

El significado carismático

El Testamento en su contexto amplio, es un instrumento que además de reflejar el corazón de Clara, y decir del camino que ella ha recorrido, expresa su centralidad en el modo de vivir aquella herencia dada por Francisco, el seguir a Cristo pobre y con los pobres desde el evangelio que es la guía, en comunidad de hermanas y en comunión con la iglesia de Roma. Uno de los aspectos centrales es la vivencia del carisma que se estableció en el modelo de vida llevado en San Damián: en pobreza con los pobres, siendo una comunidad eremita sedentaria en ese lugar, en total sintonía con la inspiración de Francisco y el modo de seguir a Cristo pobre y crucificado.

Por eso un aspecto que importante de estos textos del Testamento (vv.42-43), es cuando Clara recuerda el hecho de haber solicitado el privilegio de la pobreza por constituirse en un hito en el proceso histórico de consolidar aquel carisma que está cargado de novedad evangélica y eclesial. También esta centralidad de la pobreza evangélica, y el modelo de San Damián, es parte del contenido central de las Cartas a Inés de Praga, en especial en la cuarta carta. San Damián siempre fue un lugar símbolo de los orígenes del carisma y la forma de vida de “la Orden de las Hermanas Pobres, instituida por el bienaventurado Francisco” (RCl 1); en el Testamento lo recuerda con una profecía de boca de Francisco (TestCl 9-14).

Proteger el camino incipiente y novedoso de aquella comunidad de hermanas pobres de San Damián, fue un motivo de la solicitud de este privilegio que al fin es confirmado por escrito. Se trata de proteger de qué, ¿sin propiedades, de qué se protegían, ¿qué les puede amenazar? Se trata de protegerse de los hermanos, de las autoridades eclesiales, como de las mismas hermanas. Lo que se protegía era la vivencia evangélica de la pobreza que se concretaba en una forma de vida sin propiedades; se trata de cuidar el carisma y el sentido de la forma de vida evangélica vivida en una fraternidad eremita, por esto queda en esos versículos en la memoria del Testamento.

Interpretación del texto

Rescatemos algunos elementos principales de ese texto en su contexto literario, social y eclesial:

Una forma de vida con novedad evangélica y eclesial, en seguimiento de Jesús pobre; una comunidad que se concibe como Hermanas pobres y con los pobres, en comunión con Francisco y los hermanos menores. Que se concreta en el modelo de vivir la comunidad en San Damián, como una casa abierta, orante, ermita y solidaria, cercana al pueblo desde la intimidad con el amado Jesús.

En comunión eclesial con la jerarquía, desde el evangelio, como hermanas menores. Con gestos proféticos, como el de la “huelga de hambre” que hizo Clara, motivada por el evangelio y la convicción de la comunión con los Hermanos Menores. Así de igual manera, el documento eclesial del “privilegio de la pobreza”: lo central es asegurar la vivencia de la pobreza evangélica con los pobres.

Sentido de una teología y mística femenina, al nombrar a la “señora santa pobreza”, y al concebirse ellas en ser una comunidad de “hermanas pobres”, libres de bienes y propiedades, este planteamiento confrontaba con la visión y practica patriarcal de la jerarquía de la Iglesia.

Reflexión a modo de conclusión

El Testamento, aun con las discusiones de autenticidad que tuvo, es un texto que expresa el sentir, pensar y actuar de Clara con sus hermanas. Muestra lo esencial y original del camino clariano en el S XIII.

Es evidente que la pobreza evangélica hace de Clara y las hermanas, una comunidad orante, centrada en el seguimiento de Jesús pobre, y las dispone a estar en solidaridad con los pobres que les rodean. Las vuelve una comunidad abierta, sin estar centrada en la clausura. La radicalidad de no tener propiedades, es una concreción de esa opción espiritual de la comunidad clariana; también, dice de su libertad evangélica que las dispone a estar entregadas totalmente a la providencia amorosa del Padre.

La comunión de Clara con el papa, muestra una obediencia que parte de la fidelidad evangélica, y al mismo tiempo, de la forma de vida inspirada en Francisco. El ser hermanas menores, las hace estar en la Iglesia como una fraternidad orante y pobre con los pobres; desde esta propuesta de vida se puede generar una tensión con la autoridad patriarcal y jerárquica de la Iglesia, ya que la espiritualidad clariana se fundamenta en vivir evangélicamente y en sencillez, como hermanas menores, en pobreza que hace estar en comunión con los pobres, ubicadas en la periferia social, en comunión de vida con los frailes desde su ser de mujeres discípulas de Jesús, en contemplación de la realidad y el evangelio es la mirada en este camino espiritual.

Clara de Asís y su fraternidad, nos inspiran a recuperar la libertad evangélica ante todo poder político y eclesial, nos invita a tener una consciencia critica, propositiva y sentido de vida desde el evangelio ante las leyes, intereses y directrices emitidas por el papa u otros obispos. Hay que volver de manera crítica a las fuentes y vivencia que tuvieron Clara y su fraternidad, para interpretar los elementos fundamentales de la vivencia del carisma y espiritualidad clariana. Es de suma importancia el estudio científico y actualizado de las fuentes y experiencia registrada en la historia de la vivencia de las hermanas pobres.

Clara inspira a centrarse en una mirada, sensibilidad, reflexión y actuar como mujeres, que plantea una postura crítica y evangélica ante cualquier propuesta eclesial; al mismo tiempo motiva a una praxis subversiva del orden machista y patriarcal en la Iglesia y sociedad.

Las hermanas clarisas y la familia franciscana, estamos invitados a profundizar en esta espiritualidad heredad de Clara y sus hermanas, es un llamado a estar “en salida” tanto de la mentalidad religiosa heredada como de la ideología desde donde hacemos nuestras reflexiones, así como en las estructuras e instituciones que tenemos en la actualidad.

Retomemos la poesía y el canto:

“Clara mujer nueva por ser libre, por ser pobre está unida en la cruz…Clara mujer nueva, mujer libre, sencilla y fiel…”

BIBLIOGRAFIA

HERRANZ J., GARRIDO J., GUERRA J.A, los Escritos de Francisco y Clara de Asís. Textos y apuntes de lectura, Oñati, 2001.

KUSTER N., KREIRDLER-KOS M., ROTTGER A., Clara de Asís. Amiga de la soledad, hermana de la ciudad, Barcelona, 2008.

BARTOLI M., Clara de Asís, Oñati, 1992.

MARTINEZ F.F., Clara de Asís. Comentario teológico de su Testamento, Oñati, 2015.

OMAECHEVRRIA I., Escritos de Santa Clara y documentos complementarios, Madrid, 2004.