¡El agua, se cuida y se defiende!

Estos días de marzo, memoria de San Romero, y en la reciente coyuntura donde la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Asamblea Legislativa aprobaron de manera sorpresiva el ente privatizador del agua en el país; esta iniciativa de dejar el ente rector del agua en manos de las empresas y organizaciones privadas, tiene una finalidad mercantilista y lucrativa del agua en especial para cierto sector: del agro (monocultivo de azúcar) y el negocio de las bebidas (gaseosas, cervezas); desde el lunes 18 de marzo que aprobaron la instancia rectora del agua, todo el sector organizado por la defensa y cuido del agua reaccionó: ONGs, Iglesias (católica, Luterana, cristianas), comunidades, instituciones que cuidan el agua, universidades, entre otros; estos sectores organizados e instituciones del país, hicieron presión por medio de comunicados, protestas de calle, foros académicos, denuncias en las redes sociales y cabildeos políticos, provocando así, que el 21 de marzo (solo tres días después) se echarán para atrás, en mantener que el ente rector del agua sea desde el sector privado-empresarial; dicha Comisión manifestó que volverían a “comenzar de cero” con las propuestas para definir el “ente rector del agua en el país”.

En este contexto de lucha por defender el agua en El Salvador, este 26 de marzo del 2019, hemos realizado los diferentes colectivos, organizaciones e Iglesias una protesta frente al lugar donde se está iniciando el mega proyecto de urbanización: Ciudad Valle el Ángel. El lugar exactamente donde se llevó a cabo la protesta, es donde se ha iniciado la construcción de un templo católico dedicado a la memoria de la Virgen de Fátima, responsabilidad del grupo religioso “Los Heraldos del Evangelio”.

A eso de las 8:30 am, se dieron cita personas venidas de los municipios de Apopa, Nejapa y Quezaltepe, y Aguilares, miembros de parroquias católicas, organizaciones del foro del agua, Iglesia Luterana, técnicos de Tutela Legal del Arzobispado,  JPIC franciscanos y otras instituciones (ONGs). En este “plantón” estuvimos más de 1500 personas, que gritaban a toda vos: ¡el agua no se vende, se cuida y se defiende! ; ¡el agua no es una mercancía, el agua es vida!

En esta actividad se leyó el comunicado que expresa el sentir y postura comunitaria ante  la destrucción que genera este proyecto habitacional, en esta zona de recarga hídrica: “el Acuífero de Nejapa, la cuenca del rio San Antonio. El Valle El Ángel y la microcuenca del rio Chacalapa”; principalmente plantean su rechazo, las comunidades afectadas de manera directa:

“Denunciamos a la familia Dueñas y su empresa URBANICA dedicada al rubro de la construcción; que pretende construir 8000 viviendas, hoteles y otras infraestructuras en el valle El Ángel. Esta familia igual que El Ingenio El Ángel, la industria cañera, la Coca-Cola y demás empresas envasadoras de agua y bebidas carbonatadas no están pensando en lo más mínimo en conservar el equilibrio ecológico, lo que se evidencia en la desmedida tala de árboles, en la impermeabilización de los suelos, lo que atenta con la capacidad de infiltración de aguas lluvias y subterráneas, como el caso específico de la microcuenca del rio Chacalapa”.

En este comunicado se cita las palabras proféticas de San Romero:

“Ustedes saben que está contaminado el aire, las aguas; todo cuanto tocamos y vivimos; y a pesar de esa naturaleza que la vamos corrompiendo cada vez más, y la necesitamos, no nos damos cuenta que hay un compromiso con Dios: de que esa naturaleza sea cuidada por el hombre. Talar un árbol, botar el agua cuando hay tanta escasez de agua; no tener cuidado con las chimeneas de los buses, envenenando nuestro ambiente con esos humos mefíticos; no tener cuidado dónde se queman las basuras; todo eso es parte del gran problema ecológico… Cuidemos, queridos hermanos salvadoreños, por un sentido de religiosidad, que no se siga empobreciendo y muriendo nuestra naturaleza. Es compromiso de Dios que pide al hombre la colaboración” (11-3-1979).

Que palabras proféticas del santo de la justicia, defensor de los empobrecidos y campesinos, voz de los sin voz, que enfrento al ejército y al gobierno opresor que asesinaba al pueblo indefenso.

Hoy en esa protesta la mayoría llego motivado por su fe en el Dios Creador dador de Vida; en Jesús Encarnado en la historia, que pasó haciendo el Bien, sanando y liberando; en ese Espíritu liberador que se mueve desde el inicio de la Creación sobre las aguas (Gn 1,1).

Así como hay una serie titulada “juegos de tronos” (donde la lucha del poder al trono es el centro), en este conflicto del agua, se puede recrear una serie titulada “lucha de dioses”, donde, en nombre de un “dios” llamamos desarrollo a esos mega proyectos que afectan lo que el “Dios Creador” hizo para bien de todos y todas, de las criaturas en su ecosistemas; donde pareciera que los “dioses” se enfrentan en un solo lugar: esta Tierra, esta Casa Común; donde estos “dioses” se disputan el agua: unos para bien comercial, otros para bien de la vida cotidiana. Esta “lucha de dioses”, no es una serie de ficción, es algo que está sucediendo en el territorio salvadoreño, donde se está definiendo, si la última palabra la tendrá la VIDA o la muerte.

A los cristianos católicos nos dice el documento de Aparecida (2007), “En América Latina y El Caribe se está tomando conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger, como espacio precioso de la convivencia humana y como responsabilidad cuidadosa del señorío del hombre para bien de todos. Esta herencia se manifiesta muchas veces frágil e indefensa ante los poderes económicos y tecnológicos. Por eso, como profetas de la vida, queremos insistir que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable, y no un planeta con aire contaminado. Felizmente en algunas escuelas católicas se ha comenzado a introducir entre las disciplinas una educación a la responsabilidad ecológica” (DA 471).

Nuestra fe, nos lleva a ser discípulos y discípulas de Jesús, misioneros de la Buena Notica del Reino de Dios, un reino de vida, justicia y liberación. Somos “profetas de la vida”; un profetismo que se hace pueblo, por la fuerza dada en el bautismo que nos lleva en unidad a ser cada uno un “Defensor y Defensora” de lo más frágil: los empobrecidos y el misma Tierra.

Hoy este pueblo fue profético: por mostrar unidad cristiana (católicos y luteranos), cuidar la Vida, por ser bienaventurados al tener “hambre y sed de justicia” (Mt 5), por defender el agua que es para todos y todas, por ser Buena Noticia para el empobrecido y con el empobrecido que defiende vivir con dignidad.

Rene Arturo Flores, OFM