Glorioso Tránsito de San Francisco de Asís

 “Y tú, hombre redimido, considera a quién, cuál y cuán grande es éste que está pendiente de la cruz por ti. Su muerte resucita a los muertos, su tránsito lo lloran los cielos y la tierra. (…) Para que, del costado de Cristo, dormido en la cruz, se formase la Iglesia y se cumpliesen las Escrituras que dice: miraran al que atravesaron, uno de los soldados le hirió con una lanza y le abrió el costado”. (San Buenaventura, Op.3).

Esquema para la realización de la obra de teatro

  • La ambientación de la obra es semi-oscura, hasta el final se enciende todas las luces del lugar.  
  • La obra consta de 8 actos y cada acto es presentado por dos ángeles, que en sus manos llevan antorcha y el título de la escena que se va a presentar.
  • Cada acto finaliza con un canto franciscano (es necesario un coro), también hay música instrumental que hay que tenerla lista.
  • Personajes de la obra teatral: Francisco de Asís, Clara de Asís, Fray Ángel, Fray Maseo, Fray León, Fray Rufino, Marero, 2 Campesinos, Hermana Muerte, Diablo, 2 ángeles, Hno. Lobo y Narrador.
  • Vestuario a utilizarse: ángeles, Hna. Muerte, Diablo, Lobo, 5 hábitos para los frailes, 2 hábitos para las clarisas.
  • Escenificación de la obra: sonido (2 micrófonos inalámbricos, 2 micrófonos normales, si es posible dos megáfonos utilizados por la hermana muerte y el diablo); luces: (2 antorchas y luces de colores).

Introducción

Narrador: Francisco de Asís, es uno de los santos más conocidos y muy popular en todo el mundo, es el santo universal, porque lo conocen inclusive en ambientes alejados de la Iglesia católica.

Su vida estuvo llena de grandes experiencias de fe, de entrega y generosidad hacia los pobres y las demás criaturas. En él se han inspirados religiosos, literatos, artistas, historiadores, políticos y hasta revolucionarios que buscan ofrecernos un mundo diferente, más hermano, más humano y solidario.

Este joven rico, -Francisco- hijo de mercaderes, después de una juventud descarriada, a la edad de 24 años, inició un proceso de conversión radical, se despojó totalmente, dejando absolutamente todo cuanto tenía; las riquezas para ser “alguien” en la vida, el deseo de ser caballero propio de su época, el deseo de gloria y poder, de vanidad y vanagloria; para seguir más de cerca a Jesús pobre y crucificado, entregado al servicio de los leprosos y totalmente a Dios, para ser el hermano entre los hombres y mujeres, el pobre entre los pobres y despreciados, criatura entre todas las criaturas de la creación.

Francisco fue el hombre que siguió a toda costa las huellas de Jesucristo y sobre todo buscó vivir como él, amar como él y entregarse del todo como él…

Fue una gran aventura de amor incondicional, una decisión total, que emprendió desde el Evangelio y en la Iglesia católica, con una fidelidad y un amor profundo y con una familiaridad con todas las criaturas[1].

Su vida de servicio y oración, su actitud misericordiosa y sobre todo la lucha que él va haciendo día a día en contra de su debilidad y de las tentaciones que lo acechan como a cualquier persona, sobre todo aquellas que están basadas en los intereses egoístas, en los liderazgos que marcan diferencia y poder (tentación del dominio), en la desobediencia, todo esto lo vence a partir del despojo, de la contemplación, de la escucha cotidiana del Evangelio y de la entrega total a la misión.

Francisco y sus hermanos vivieron en minoridad y fueron por todas partes a predicar el Evangelio en los países cristianos y en los infieles con palabras simples, pero eficaces y sobre todo con el ejemplo de su vida santa, peregrina y despojada de todo, inseparable de la justicia con los más pobres y de la paz entre todos los humanos para vivir en armonía con Dios, amando como él nos ha amado y habitando la casa común en el compromiso de cuidarla, respetarla, porque es el espacio del encuentro entre los seres vivos, de la familiaridad entre todos. La crisis ecológica significa que se han roto estas relaciones fundamentales: con Dios, consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.

Dos años antes de la muerte del bienaventurado Francisco, en el eremitorio del monte Alverna, recibió un bello regalo del mismo Cristo crucificado, el sumo privilegio de los estigmas, que lo hizo conforme al Crucificado también en su cuerpo, identidad de la pasión que llevó por dos años. Por ello a San Francisco no dudan en llamarle “Alter Christus” que significa el otro Cristo en la tierra. Un nuevo Cristo, que invita a custodiar y restaurar la vida y la creación que es el claustro del mundo olvidado.

San Francisco de Asís nos enseña hoy a todos nosotros, que tenemos y debemos de vivir un compromiso de fe hecho de entrega total, de servicio a los hermanos, como Iglesia misionera, como comunidad de creyentes, como Jesús quiere y nos ha dejado dicho en su Santo Evangelio. Esta es la santidad que se pone en evidencia en las obras y en la reconciliación universal con todas las criaturas.

En este día especial que celebramos el glorioso Tránsito, el paso de ésta vida a una vida eterna, en comunión continua con Dios, queremos darles a conocer algunos detalles y hechos principales de la vida de este gran hombre de Dios, que como dice san Pablo, “para él el vivir fue para Cristo y la muerte es una ganancia”.

Herman@s no nos podemos quedar solo en la tradición, transmitiendo un recuerdo de la historia, necesitamos promover una espiritualidad ecológica, un carisma, también hoy es posible la santidad, si aprendemos a vivir el Evangelio, a construir el Reino de Dios desde la Iglesia y en la Iglesia católica, amándonos como hermanos y defendiéndonos de todo aquello que atenta contra la vida y también la vida de la creación, es decir, el comportamiento fraterno y solidario y, la colaboración desinteresada en el cuido de los pobres –leprosos- y los valores irrenunciables de la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación.

Pongamos mucha atención a esta dramatización, ya que las fuerzas del mal, el pecado, no están muy contentos que se diga, y por ello presenciaremos una lucha entre el bien y el mal, una lucha en la que Francisco ha vencido a la muerte, ha vencido al pecado, ha vencido a todo lo contrario al Reino de Dios.

Escena I. Como los discípulos de Emaús

AMBIENTACIÓN E INSTRUCCIONES: En la oscuridad de la Iglesia suenan las campanas (repique para difunto)

  • Se encienden solo las luces del altar.
  • Dos frailes desde la entrada de la Iglesia van conversando, cada uno lleva en sus manos una candela encendida o una antorcha si se tiene.

DIÁLOGO FRATERNO

Fr. Ángel: Este día es el más duro para nosotros, este momento nos ha llegado con gran dolor y sufrimiento, siento en mi corazón un vacío grande, por eso, tenía mucho miedo que llegará este momento.

Fr. Rufino: Sí hermano Bernardo, ha muerto nuestro Padre Francisco ¿y qué pasará ahora con nosotros y nuestra fraternidad?

Fr. Ángel: No lo sé, por el momento solo siento un gran vacío y dolor profundo, pero en mi corazón algo me dice que Francisco no ha muerto, que es mentira todo eso, que sigue vivo… que vive entre todos nosotros.

Fr. Rufino: Sabes que me alegra recordar, que le cuidé de manera especial, que estuve con él en sus enfermedades, en su dolor y también en sus alegrías. Conocí muchos aspectos de la personalidad de Francisco.

Fr. Ángel: Eso es en verdad un consuelo bien grande, una experiencia que jamás olvidaremos, algo que nos ha marcado completamente en la vida. Yo he sido su amigo de toda su juventud y su hermano en este proyecto de minoridad, que es servir y estar entre los leprosos.

Fr. Rufino: Y mucha gente se me acerca para preguntarme si es verdad que el hermano Francisco, ¿Tenía las Llagas como las de Jesucristo?

Fr. Ángel: Sí es cierto, la gente es muy curiosa, yo pude contemplar las llagas y también las miró la hermana Clara, y algunos hermanos más, por eso creo que no habrá en el mundo un alma y también un cuerpo penitente como el del hermano Francisco, identificado totalmente con el crucificado y los crucificados de la historia.

Fr. Rufino: Sé que Francisco sufrió mucho últimamente, pero su vida fue de alegría, de entrega total al Evangelio, a la Iglesia y sobre todo a los pobres, a los más necesitados. Fue un hombre muy responsable con los leprosos y excluidos de la sociedad feudal.

Fr. Ángel: hace dos años en el Monte Alverna, Francisco nos dejó un testimonio claro y fecundo, el hombre debe de buscar siempre a Dios, abandonarse totalmente a él, la vida de oración y de penitencia debe ser la meta de una vida espiritual necesaria. Hermano, que el mensaje vivo de Francisco influya siempre en nuestras almas para estar siempre “en Cristo”.

Fr. Rufino: ¡pobre de nosotros! Te hemos perdido, digno Padre, ejemplar de toda bondad y de toda humildad; te hemos perdido por justa condena, pues, teniéndote con nosotros, no nos empeñamos en conocerte”[2]

  • Los frailes se retiran abrazados.
  • Se apagan las luces.
  • Música de fondo de la misión.
Escena II. La hora de la hermana Muerte.
La hora de la hermana muerte

Ambientación: Con las luces apagadas y música instrumental de fondo.

Aparece el hermano Francisco muerto, acompañado de varios frailes, Clara y otras hermanas, haciendo los gestos de que están llorando.

Narrador: El bienaventurado Francisco ha vivido identificado totalmente con Cristo, lleva en su cuerpo un gran misterio de amor, los estigmas del Señor, recibidos en el sagrado Monte Alvernia, después de haber recorrido un largo camino de cruz y penitencia. Francisco asumió el camino estrecho (Mt 7, 14), no asumió el camino ancho que prefiere gran parte de los hombres y mujeres. Con la llegada de la hermana muerte, realidad que nos libera totalmente del pecado y de la carne. San Pablo así lo dice: “y la misma creación será liberada… en la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rom 8, 21).

Nuestra condición de seres mortales forma parte también del misterio de Dios, a quien le pertenece la vida y la misma creación. Porque él lo ha creado todo, así por ejemplo, Francisco nos dice desde el Cántico de las criaturas, que no todo termina en la naturaleza, en lo terreno de la vida, sino que abarca también una nueva naturaleza, la de Dios que nos ama totalmente. 

  • Los que están ahí cantan el Salve Regina.

Salve, regina, mater misericordiae.

Vita dulcedo et spes nostra, salve.

Ad te clamamus, éxsules filii Evae.

Ad te suspiramus, gementes et flentes, in hac lacrimarum valle.

Eia ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes óculos ad nos converte.

Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,

Nobis post hoc esxilium osténde.

O Clemens, o pía, o dulcis virgo María.

  • Después de un momento de silencio, y de caminar por toda la Iglesia o salón, también se puede hacer una oración, se retiran todos de la escena.

Canto: Entre tus manos.

Terminado el canto aparece la hermana Muerte.

  • Música de fondo.

Escena III. Crónicas de una alianza eterna

Crónicas de una alianza eterna

Hna. Muerte: Buenas noches, gente que está acá presente, gente de estas comunidades y sectores. Desde las profundidades de sus temores, desde lo desconocido, desde lo real, desde lo ficticio; les saludo a todos ustedes aquí presentes. Se preguntarán, quien soy yo, y qué estoy haciendo aquí.

Yo soy lo que todos ustedes más temen, yo soy su realidad última, de mi nadie puede escapar, nadie absolutamente, ni los ricos, ni los pobres, ni los sabios ni los ignorantes, nadie, que les quede eso muy claro. Yo soy la Muerte (en silencio se pasea entre todos los espectadores)

Desde la historia de la humanidad yo he estado presente, acompañándoles, esperándoles a todos ustedes, infundiendo miedo en sus mentes y en sus corazones. Todos han sufrido profundamente a causa mía.

Pero quiero confesarles que he tenido mis dificultades, ha habido almas que se me han escapado de mis manos…

Antes, pero mucho, mucho  antes yo triunfaba siempre, y en cierto modo gozaba de ello, pero para colmo de males, saben, al llegar la plenitud de los tiempos llegó un Primogénito, ¿Ustedes saben quién es? Se llamaba Jesús, y lo hice crucificar junto a dos ladrones, así iban a creer que era malo y que había que matarlo, y aun así él fue el primero que me venció, no pude con él. Saben, a los tres día Resucitó y sigue viviendo en medio de algunos, menos mal que son algunos pocos, un puchito de gente…. Ja. Ja. Ja. Ja.

Bueno, y lo peor del caso es que no pude con él, y ni con los suyos, con los suyos de verdad, con esos minúsculos cristianos que me hacen la vida imposible, que quieren un mundo mejor, más humano y fraterno… pobre gente loca. Ja. Ja. Ja. Ja.

 Y saben por qué he venido hasta aquí, y por qué les estoy hablando así, porque quiero contarles la historia de un alma muy preciosa: La del hermano Francisco, que un día me llamó hermana Muerte… hermana ha sido el único cristiano en llamarme así.  Que bello poema me escribió…

Diablo: Que está parado en la entrada, desde ahí le grita.

         ¡Cállate! Estoy aburrido de escuchar tus tonterías. Has fracasado admítelo. Eres inútil…

Hna. Muerte: ¿Y vos quien sos?

Diablo: Es que te haces la ignorante o qué. Yo soy el ángel de la luz, el ángel más bello, el que enamora con su lenguaje, el que seduce, el que gusta a todos, soy el diablo. Ja, ja, ja.

H. Muerte: Pero ¿por qué estás tan molesto, insultándome así?

         Me tienes que dar una explicación, porque entras de esa manera tan violenta y ofensiva.

Diablo: Tú me haz robado un Alma, la más dichosa que he encontrado, la que quería para mí, solo para mí y nadie más. Tu eres traidora, ya no estas de mi lado, te has dejado llevar por ese tal Francisco. Él te ha engañado, solo porque te llamó hermana, vos estás loca por él.

Hna. Muerte: Me imagino que te refieres al hermano Francisco, el hombre vil y pecador, el gusano, el hediondo…El más sencillo y humilde, el hermano de la creación.

Diablo: Sí, así lo quería yo, como Francisco, el hijo del hombre rico, adinerado, poderoso, el hijo del señor Bernardone.  Francisco era el rey de la juventud, de las fiestas… el guerrero, el caballero, el que buscaba a toda costa la gloria y el poder.

Ya casi lo tenía, me sentía bien feliz, casi era mío y solo mío.

Hasta que un día comenzó con sus tonterías… Y lo que había logrado que le pareciera amargo… Más tarde se le convirtió en dulzura… el muy obediente dice que el que crucifiqué en el Gólgota, le habló desde la cruz en San Damián y lo envió a reparar Iglesia, después iba declarando por todos los caminos que era hermano de toda la creación y cantaba como loco, como un verdadero loco de Amor. Estoy furioso y no sé que hacer. Ese hombre tonto me ha arruinado la vida.

Canto: Evangelio vivo.

Escena IV. Solo con un beso

Sólo con un beso
   

Aparece Francisco en una fiesta junto a sus amigos bailando.

  • De fondo una canción alegre / de las que están de moda.

Bernardo: Se dirige a Francisco, y muy molesto, le comenta que ha entrado a la fiesta un joven marero/pandillero, ¿Qué hacemos?

Maseo: Aquí no queremos mareros, aquí solo hay gente de clase, no vagos, ni huelepegas, drogadictos, extorcionadores.

  • Intentan entre dos sacarlo, pero el marero –pandillero- se resiste.
  • Se acaba el baile y todos se alejan.
  • Francisco, en un primer momento se le ve bastante desconcertado con la presencia de esta persona en la fiesta, y se dirige hacia el joven.

Joven marero: se resiste a salir de la fiesta y está llorando en el suelo.

Francisco: Al verle se conmueve, se acerca a él y le pregunta: ¿Cómo te llamas?…

Joven Marero: Mi nombre no importa, de todos modos nadie me quiere a mí, todos me odian por ser así. No tengo amigos de verdad. Todos se burlan de mí, me insultan, me corren de cualquier lugar. Me excluyen de todos lados. Creo que hasta Dios se ha olvidado de mí.

Francisco: Abraza afectuosamente al joven marero. Y levantando los ojos y manos al cielo exclama: Gracias Padre bueno por que esto se lo haz revelado solo a los sencillos y humildes de corazón. Gracias Padre Santo porque lo que me parecía muy amargo, hoy se me ha convertido en dulzura del alma.

Narrador: Hoy más que nunca necesitamos salir al encuentro del hermano, dialogar y abrirnos al encuentro más auténtico. Es la reciprocidad de un diálogo que abre el corazón y la confianza al otro, que abre nuestras manos para el abrazo fraterno, para la acogida gratuita, para la escucha atenta, para la práctica del verdadero amor cristiano.

El encuentro y el diálogo son importantes para la salvaguarda y el desarrollo de los valores humanos. Es un diálogo que convierte, que transforma, que sana al leproso (1Cel 146) y que libera (Flor 25). Necesitamos un verdadero diálogo fraterno, hecho de encuentro autentico para transformar la vida de los hombres y mujeres (Flor 26). Urge una actitud de diálogo fraterno, que abrace lo humano, para promover los valores evangélicos de la paz, la justicia y el bien de la casa común.

Entonan el canto. Hazme un instrumento de tu paz.

Escena V. Enamorados del amado y su proyecto

Enamorados del amado y su proyecto

Diablo: Este Francisco es un gran tonto, por que tiene que juntarse un rico con un pordiosero, donde haz visto que un rico abrace a un marero. De verdad que este Francisco se está volviendo cada día más loco, quizás lo que quiere es llamar la atención… Así son los hijos de papi y mami…

Hna. Muerte: A mí me parece que el hijo de Pedro Bernardone, no es ningún tonto, a demás no creo que quiera llamar la atención de nadie… Sabes, más bien se burló de vos como nunca nadie lo ha hecho, ja, ja, ja…

Diablo: Pero, “Más vale el diablo por viejo, que por diablo”…

No me he dado por vencido, a mi no es cualquiera el que me va a babosear, mucho menos a reírse de mí en mi propia cara…

Hna. Muerte: Cuéntame que hiciste para convencerlo.

Diablo: Vos que crees, me voy a valer de la debilidad más placentera de todo hombre, lo más gustoso, lo más sabroso. Quise acabar con ese proyecto tonto que se le metió en la cabeza después que escuchó ese libro que se llama  EVANGELIO. Y pidió al sacerdote que se lo explicara…

Sabes, quise aprovecharme de lo que para él antes era muy común: las mujeres (oh mujeres tan divinas, no queda otro camino que adorarlas…)

Te lo aseguro que éste será el momento preciso.

Hna. Muerte: De que momentos estás hablando.

Diablo: El momento en que se olvidará de todo y se cegará de amor por esa tal Clara Favarone, ella es muy hermosa y sobre todo de mucho dinero. Tiene buen cuerpo, buen rostro, es muy inteligente y muy afectiva, para que te sigo contando más… y si no lo logro con ella será con doña Jacoba, esa señora si tiene billetes y es muy buena. Ya verán. Ja. Ja. Ja.

  • El diablo y la hermana muerte hacen el gesto de seguir conversando.
  • Francisco y Clara aparecen conversando.

Clara: Mi amigo Francisco, tu sabes lo que la gente puede pensar cuando nos ven a los dos juntos, llenos de alegría y de entusiasmo. Dos verdaderos amigos que se quieren, que conversan cosas importantes de la vida cotidiana y sobre todo de cómo agradar a Dios cada día.

Francisco: Bueno, la gente siempre habla, hay muchos chismosos, siempre buscando hablar de los demás, de cómo visten, que tipo de zapatos usan, donde van y con quien van, en fin la gente siempre está hablando de más por no hablar de Jesucristo.

Clara: Ja, ja. Ja. Tienes mucha razón, Francisco, dime una cosa, tú le has dicho a tu padre lo que tienes pensado hacer muy pronto.

Francisco: Clara, esa es una sorpresa que solo tú y yo lo sabemos.

Clara: Gracias Francisco, por confiar en mi persona, lo que Dios te ha regalado. Eres un amigo único y especial… Dios te colme de muchas bendiciones, mi amigo del alma.

  • En ese momento Francisco se encuentra con un amigo de infancia.

Maseo: Hola Francisco, sabes ahora que te vi junto a Clara, me recordé de algo bien importante. Quiero que me saques de una duda. Siempre he tenido la tentación de pensar sobre ti y sobre Clara. Yo sé que tienes varias amigas, pero ummm, Clara es única, es especial verdad…

Francisco: Que pensamientos son esos mi amigo Maseo, dímelo, no te preocupes. Que te responderé con la confianza que siempre te he tenido.

Maseo: Bueno, te diré lo que pienso, creo que Clara está enamorada de vos y también vos de ella, se nota como hablan, como se mira el uno al otro. Es evidente, cuando ella te ve, se enloquece de alegría. Y cuando conversa contigo, vos te pones bien contento, hasta la voz te cambia, aunque te cuidas mucho de lo que nosotros pensemos. A veces ella me pregunta por vos… y por eso pienso que entre ustedes puede haber algo más. Ummm no me equivoco amigo.

Francisco: Eso es lo que vos has visto, en cierto modo tienes razón, cuando yo veo a Clara me alegro mucho, siempre tengo algo bello que decirle. Sin embargo, Clara es como mi hermana, ella sabe escucharme y sobre todo conoce lo que Dios me tiene preparado y yo conozco lo que Dios le tiene a ella preparado en la vida… En verdad ella es una de mis mejores amigas y yo le guardo mucho respeto y cariño.

Maseo: Gracias Francisco por compartir conmigo, los prejuicios son los que más daño le hacen a uno, pues de aquí en adelante ya no tengo porque juzgar esta relación tan bonita y tan de Dios. Perdóname por mal pensado.

Francisco: Está bien, gracias por tu confianza de un buen amigo, y de ahora en adelante verás como Clara y Yo seremos siempre dos buscadores del Absoluto, pues ambos tenemos la misma vocación y la misma entrega a Dios en la Iglesia.

Canto: Dos buscadores del absoluto.

Escena VI. El triunfo de la vida

El triunfo de la vida

Hna. Muerte: Lo que pasa es que vos sos débil, aquí quien siempre triunfa soy yo.

Diablo: No, que va, si vos ante él te rendiste también, así que no me vengas con cuentos, no seas casaquera, acéptalo…

Hna. Muerte: Tal vez sí, pero luché –sabes como lo hice– trayendo a su vida y a la de los suyos mi sombra. Yo me disfracé, disfracé mi deseo en alguien que él dice amar, en una criatura, que fue terrible e hice con él estragos, eso me daba gozo.

Diablo: Mirá yo te voy a demostrar algo con la misma biblia, esa que muchos leen pero pocos la viven: Ja. Ja. Ja (el diablo lee la biblia en Oseas 4, 1-3). Oíme como dice acá: “no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra, sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre, por eso, la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen”.

Hermana Muerte: Pero también afirma la Biblia, a ver lee bien en el profeta Isaías 11, 6-9. “Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostaran sus crías, el león, como los bueyes comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal”. Palabra de Dios.

Música de fondo: Hermano sol.

Grupo de campesinos: comentan en voz alta el grave peligro de un lobo asesino, que anda acechando en todas las comarcas vecinas…

  • En ese momento sale el lobo asesino, golpeando un joven, esto causa indignación en la gente, todos se arman con garrotes y machetes, y se dirigen en busca del lobo malo para matarlo.
  • Unos campesinos van corriendo hasta el convento donde está Francisco y le comentan lo del lobo asesino.

Campesino 1: Nosotros vamos a linchar a ese lobo infernal, que está destruyendo nuestra naturaleza, nuestros bienes, nuestra gente. Es preciso que muera pues nos ha hecho muchos males, queremos que se le aplique ya la pena de muerte.

Campesino 2: Ya fuimos donde la policía y como ellos nunca hacen nada, nosotros hemos decidido matarlo con nuestras propias manos. Ya no se puede más, es necesario matarlo, porque está haciendo muchísimo daño.

Francisco: Hermanos, recuerden que la Biblia nos dice “No matarás”. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. El lobo es nuestro hermano y por eso hay que amarlo. El amor a Dios es inseparable del amor al prójimo y el amor a los animales y a todas las creaturas.

Campesino 3: Ese animal no es nuestro hermano, él ha matado y entonces debemos olvidar a nuestros muertos, todo el daño que nos ha hecho, tanto dolor y sufrimiento. Eso no lo podemos aceptar nosotros. Hay que buscar una solución y la solución es “diente por diente y ojo por ojo”.

Francisco: Mis hermanos, cálmense, por favor. Yo solo sé, que Dios no quiere la muerte del pecador, que él ama a todos con un inmenso amor misericordioso. Mi Dios, hermanos, es también el Dios del lobo, el Dios que ha creado todo el universo. No les digo que olvidemos, pero para ser justo, debemos de darle una oportunidad, hay que perdonar hermanos y que el lobo nos devuelva el bien por el mal que nos hizo.

Campesino 1: Entonces, como tú no tienes nada propio, no pierdes nada, en cambio nosotros si, por favor dínos ¿Qué es lo que propones Francisco?

Francisco: Hermanos, les propongo que voy inmediatamente a dialogar con él, y en el nombre del Señor Jesús y mis oraciones, tengo la confianza que se arrepentirá y sé que se convertirá de sus malas obras. El hermano lobo es una animal bueno y pertenece a nuestra gran familia de seres vivos, pero por nuestras divisiones y desamores, por nuestras injusticias y dolores que infligimos a los demás, el hermano lobo reacciona así.

Campesino 2: Ummmm., pero si no lo logras te aseguramos que lo mataremos inmediatamente, sin ningún temor a nada ni a nadie. Le daremos muerte.

Francisco: Va en busca del lobo hasta la cueva y con su dulce voz alzando la mano, dice al lobo “¡Paz, hermano lobo!”.

Lobo. Al ver al Santo de tosco sayal, dijo: ¡Es duro el invierno y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé que comer; y busqué el ganado, y en veces comí ganado y pastor.

Francisco: Le dice; tú hermano Lobo vas a tener desde hoy que comer. Dejarás en paz rebaños y gentes en este país. “Ante el Señor que todo ata y desata, en fe de promesa tiéndeme la pata”.

Francisco ante el pueblo dice: “El hermano lobo se viene conmigo, me juró no ser ya vuestro enemigo, y no repetir su ataque sangriento, ustedes en cambio le darán su alimento”…

Canto: “Hermano lobo”.

Escena VII. La verdadera alegría

La verdadera alegría

LA VERDADERA ALEGRÍA FRANCISCANA[3]

Diablo: Ja, ja, ja, no pudiste inepta, ya viste lo que hizo el tal Francisco, convenció al lobo violento y furioso, ahora anda tras de él como cualquier perro pulgoso… ja, ja, ja… le llama hermano, a todos les llama sus hermanos, su amor por los animales es grande y solo un loco puede hacer eso… de verdad este hombre está loco, pero lo raro es porque lo siguen, porque lo buscan, porque escribió un cántico del hermano sol, que un montón de dundos lo cantan…

Hna. Muerte: Bueno vos no tenés por que reírte de mí, tú eres un fracasado, quisiste acabar con su fraternidad, con sus hermanos, poniendo cizaña entre ellos, que pensaran mal unos de otros, que no se obedecieran entre ellos, que hubiera envidias, celos y rencores. Y que en vez de alabar a Dios y de cuidar la naturaleza, de construir juntos otro mundo posible, pusiste en ellos el deseo de buscar privilegios, de sobresalir y ser el mejor, una unidad e igualdad que no existe, ni los dedos de las manos son iguales, verdad…

Diablo: Pero no fue así, ese tonto de Francisco un día que iba de camino, le enseño semejante babosada, a un tal hermano León.

  • Se procede a la dramatización del canto de la perfecta alegría.
  • Finalizado el canto.

León: Francisco, me gustó tu predica, pero ¿Cómo se manifiesta el amor? Si a veces solo encontramos desamor. Mira cuanta violencia hay en este país, como vamos a decir que hay amor, que las personas de verdad se aman.

Francisco; Hermano no depende el amor de lo que haga el otro, al contrario, en los enemigos, en los que no son buenos, los que nos hacen mal, en los que hieren a los demás aún en la misma Iglesia, es en ellos en donde podemos realizar el amor y la perfecta alegría.

León: ¿Qué es la Perfecta alegría? Ese pasaje evangélico no lo conozco.

Francisco: Si, “ovejuela de Dios”. Perfecta alegría.

León: (muy alegre y sorpresivo). Háblame por favor de la perfecta alegría, suena muy interesante.

Francisco: Ven y caminemos. Te voy a quitar un poco de tiempo.

León mi buen fraile, de Dios, el buen cordero. Recuerda que aunque tú logres vivir en armonía, que la gente te quiera mucho y te aplauda por ser un hombre bueno, domando las pasiones, tratando de hacer justicia o convertir ladrones. Mi buen hermano esa no es la perfecta alegría.

León mi buen fraile, de Dios, el buen cordero. Recuerda que aunque un Santo logre poder andar sobre las aguas, o que pueda amansar los lobos y hablar a los peces y animales, hacer sanar los enfermos o erradicar todos los males. Mi buen hermano esa no es la perfecta alegría.

León mi buen fraile, de Dios, el buen cordero. Recuerda que aunque logres hacer que vean los ciegos, hacer que sordos oigan, sanar a los leprosos, o bien realices otro milagro prodigioso. Mi buen hermano esa no es la perfecta alegría.

Hno León: Bueno, se parece al pasaje bíblico que dice: “No todo el que me diga Señor, Señor, entrará al Reino de los cielos”. Sin embargo, hermano Francisco ¿Qué es la perfecta alegría?

Francisco: ¿En dónde viven los hermanos más cercanos a nosotros?

León: Bueno como a unos 10 kilómetros de acá.

Francisco: Imagínate que partimos ahorita, a pie, caminando siempre con la Dama pobreza, que hace un calor terrible, y en la noche un frío que nos haga temblar hasta la raíz, aun así, vamos contentos por la calidez de los frailes que veremos y que nos recibirán contentos. Llegamos un día después, con sueño, con hambre, cansados, pero cantando en medio de las dificultades.

Entonces, llegamos, tocamos a la puerta y aparece un fraile joven, nos desconoce, no nos deja entrar, dice que estamos locos, shucos, y nos pregunta qué buscamos. Que a esa hora no hay comida, no ha sobrado nada…

Entonces, nosotros nos presentamos sencillamente: «Somos los hermanos, venimos con Francisco de Asís». Y él nos responde agresivamente: ¿Y quién es ese infame e infeliz de Francisco? Aquí no son nada… Así que basta, vayan a estafar a otra gente… Además nos dice que la cámara de vigilancia está grabando todo y que va a llamar a la policía.

Y nosotros nos extrañamos de esa actitud poco evangélica y nos preguntamos: «no puede ser», está bromeando y confundido. Volvamos a tocar a la puerta. Lo hacemos y sale con un gran garrote y nos dice que si volvemos a tocar la puerta nos garrotea, que ya no sigamos insistiendo y molestando, sin embargo, volvemos a tocar el timbre de la puerta y en realidad sale y nos pega y nos deja echando sangre, todos golpeados y maltratados, como si en verdad fuéramos ladrones.

Francisco: Hermano León, mi buen fraile ¿Qué sentirías en ese momento?

León: Pues, quizás me sentiría muy mal, me enojaría que me recibieran así, como si fuera ladrón o malvado.

Francisco: Bueno. Si con paciencia amas, acoges y respetas a estos hermanos pensando en el amor de Dios, haz encontrado la perfecta alegría. Porque recuerda que Jesús “fue pobre y huésped y vivió de limosna”[4]. Hermano, este es nuestro desafío actual, mirar a lo alto para reconocerlo en el rostro de cada persona y en cada criatura que es un don divino y, por tanto, se le acepta a la persona tal como es. Si anhelamos seguir a Cristo Pobre y crucificado debemos de ver a los demás como hermanos y hermanas.

León mi buen fraile esa es la perfecta alegría, agradando a Dios en todo momento y siguiendo siempre las huellas del Verbo encarnado y elevando la mirada a lo más alto[5].

Diablo: Basta, no sé que hacer, no puedo contra ese loco de remate, que quiere una fraternidad de hermanos y aunque lo traten mal, él los ama y los cuida y promueve la paz, apelando a la necesidad del perdón y la reconciliación. Que locura, que locura de verdad.

(Se acerca llorando para abrazar a la hermana muerte) quien le dice: es verdad, no pudimos hacer nada. Francisco es el hombre de la paz y el perdón, de la reconciliación y que les dice a sus hermanos que cuando vayan por el mundo pueden “comer de todos los manjares que les pongan por delante”[6].

Hna. Muerte: Pero sabes qué, Satanás, a mí nunca nadie me había llamado hermana. Yo me siento querida por Francisco y sus hermanos. En cambio a vos no te pueden ni ver, rezan todo los día para no verte ni pintado.

Diablo: Eso es lo que vos crees, pero en un canto que han hecho esos ineptos franciscanos, dicen que si me lo propongo puedo llegar a ser una buena gente. Ja, ja, ja. Eso tal vez suceda algún día, pero no me gusta que eso lo sepan y lo digan a los cuatro vientos.

Canto. Tú fuerza tu violencia y tu coraje.

Hna. Muerte: ya casi amanece, y para que no me sigas odiando, y diciendo tantas tonterías, quisiera regresar a recordar la noche del 3 de octubre de 1226. Un día que nadie logrará olvidar, el día de tu más grande fracaso, el día que va a marcar la historia totalmente.

Escena VIII. Una historia que compromete en la fe

Una historia que compromete en la fe
  • Regresan a la escena de Francisco muerto, con los demás frailes y algunas clarisas, en un ambiente festivo.

Diablo: Sale de entre el público y le grita a la hermana muerte y esos quienes son y que hacen ahí.

H: Muerte: Son los hermanos y hermanas menores, son los auténticos y verdaderos seguidores de Jesús, los que dejaron sus bienes, sus familias, sus  proyectos personales,  para anunciar el Reino de Dios.

Ellos son los herederos, los hijos e hijas, que contemplan a su padre espiritual, que ya goza del Reino celestial.

Diablo: Esos haraganes, comelones… Grita fuertemente diciendo: No puede ser, te juro que los buscaré y no descansaré hasta llevármelos a todos ustedes, todos serán míos, nadie podrá escapar. Sale corriendo por la puerta principal.

  • Escenificación del cántico de las criaturas.
  • Llevan a Francisco en hombros, le dan una vuelta por el local.
  • Canto: El cántico de las criaturas.

Fr. Ángel: Al finalizar el canto dice: y ahora qué, Francisco no ha muerto, Francisco vive, en el amor a los hermanos y a las creaturas. En la gran familia cósmica que urge de misericordia, de respeto y de cuido por la casa común.

Fr. León: Francisco vivirá siempre en nosotros, en los pobres, en los hermanos y las hermanas que aman la paz y que siempre hacen el bien.

Fr. Maseo: Francisco vive en esta parroquia y de todas sus comunidades, en los grupos y movimientos pastorales. En los que siguen a Jesús crucificado y mantienen una actitud constante de conversión y de misión.

Coro: Francisco vive en nuestro país, aun en medio de tantos conflictos sociales, en la hermana tierra que está siendo saqueada por los mineros, en los que explotan el agua y la madera, en los que trabajan en las maquilas y en otros oficios con salarios de muerte, Francisco vive aquí entre nosotros que deseamos la paz y la justicia para todos.

Hno. Lobo: Francisco vive en el bosque, en la naturaleza, cuando nosotros le respetamos y la tratamos como a nuestra hermana, como a nuestra verdadera madre que es.

Fr. Rufino: Francisco vive en la lucha por la justicia social y ecológica. En los que están disponibles para asumir las tareas de la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación.

Hno. Marero: Francisco vive, en los despreciados, en los que son marginados por la sociedad, en los pobres y olvidados.

Hna. Clara: Francisco vive en las mujeres que están comprometidas en la construcción del Reino de Dios.

Campesinos: Francisco vive en los hombres y mujeres que trabajan y que construyen día a día la Paz y el Bien para nuestra sociedad.

Francisco vive en los mártires, en el beato Mons. Romero, que afirmó contundentemente: “son mártires en el sentido popular”, ellos son el patrimonio de la santidad.

Todos a una voz: Jesús y Francisco hoy y siempre. (2 veces).

  • Se concluye la obra cantando: Padre bueno, Dios hermano.

Narrador: Oración final.

Señor, te damos gracias porque hiciste brillar

Tu amor de Padre en nuestro hermano Francisco.

Y te pedimos que nos hagas cada día

Más humildes, pobres y sencillos,

Y entregados a tu servicio como él.

Que sepamos reconocer a Jesús

En nuestros hermanos, peregrinos de tu paz:

Respetándolos y ayudándolos, anunciándoles

El Evangelio, compartiendo con ellos nuestras vidas

Especialmente con los más pobres y necesitados.

Que te encontremos en la alegría y el dolor,

La salud y la enfermedad, en la hermana lluvia y el hermano sol,

La creación entera, asumida con gozo, admiración y acción de gracias.

Que el proyecto de vida y el espíritu de nuestro hermano Francisco

Nos ayude a realizar tu Reino de libertad y justicia, de solidaridad y paz,

Una civilización del amor para un mundo de hermanos,

Liberados del egoísmo y el orgullo, el odio y la violencia.

Derrama, Señor, sobre nosotros tu Espíritu

Para que te reconozcamos, y seamos testigos de tu Evangelio

Y para que viendo nuestras buenas obras, todos te glorifiquen

A ti, Padre, que con Jesucristo y el mismo Santo Espíritu

Vives por los siglos de los siglos. Amén.

Fr. Anselmo Maliaño Téllez OFM


[1] 2Cel 166.

[2] 1Cel 54.

[3] LP 109; 2Cel 145.

[4] Cfr. Regla no bulada 9,5.

[5] Eloy Leclerc, Sabiduría de un pobre, Pp. 81-82.

[6] Regla Bulada 3,14.