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No a la violencia

25 de noviembre:

No a la violencia clerical, machista y patriarcal contra la mujer

«La violencia sexual contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder». António Guterres, Secretario General de la ONU

Yo soy varón, macho, hombre, men…

Mi memoria no recoge un acoso, agresión, violencia y humillación por ser varón.

Mi memoria, no recoge: palabras hirientes, humillantes, morbosas y violentas que me diga cualquiera en la calle.

Sí, tengo en mi memoria, violencia, agresión, peleas, insultos, gritos…por buscar definir que “soy hombre”, por mostrar mi “macho alfa”.

Sí, tengo en mi memoria frases como: “no llore usted es hombre, no entre a la cocina es lugar de mujeres, proteja a su hermana, ella es hembra respétela, las mujeres se enamoran, no seas marica, no seas cobarde eres hombre…

No me daba cuenta de mi posición de superioridad e imposición de mi presencia masculina ante la mujer. Que muchas mujeres, me han evadido en los caminos, buses, iglesia, escuela y en el barrio, donde nos hemos encontrado, por condición de varón.

Son años que el hombre ejerce, violencia, conquista, humillación, exclusión, cosificación y asesinatos contra la mujer.

Comprender que el machismo impositivo, violento e invasor contra la mujer está en mí; aun consciente, hay micro machismos existentes.

Comprender que el patriarcado es un sistema estructurado en los espacios sociales, laborales, políticos y económicos, es una realidad establecida y aceptada[1].

Comprender, que en las relaciones que se establecen en las Iglesias cristianas, el machismo y patriarcado se ejerce justificado por la cultura religiosa, la influencia judeo-cristiana, al citar literalmente la biblia para justificar la violencia de palabras y gestos contra la mujer,

Comprender que el clericalismo en pastores y líderes, que los hace creerse estar en un estamento superior a la mujer: la cosifica, la violenta, humilla y denigra dentro de la misma iglesia.

Comprender hoy, que la escuela es una institución, que sigue perpetuando en los aprendizajes, en las aulas de clase y en todo el proceso formativo, el machismo y el patriarcado.

Comprender que hombre y mujer, somos iguales en el ser, en el espíritu que nos habita, en la dignidad, en las cualidades y limitantes.

Comprender que el Espíritu en la Trinidad es femenino, que Dios es Padre y es Madre en su totalidad absoluta; que Jesús, El Hijo, fue varón sin detrimento de la mujer, todo lo contrario, la integró, despertó su consciencia, la sanó, la liberó, la aceptó como discípula, la protegió y la defendió del sistema religioso patriarcal.

Quiero profesar que Creo: en el misterio amoroso del Dios Creador, que nos hizo hombre y mujer, iguales para vivir en este planeta, integrado con las criaturas y el cosmos.

René Arturo Flores, OFM


[1] ONU mujer reporta más de 2,600 delitos sexuales cometidos en contra de la mujer desde enero a la fecha en El Salvador.  Además de 2,500 desplazados por la violencia en los últimos 3 años. Siendo las principales víctimas mujeres y niños.