Familia FranciscanaFormación AbiertaNoticiasPrograma de Reeducación Ecológica

“Oikoumene”: todo el mundo viviendo en una misma casa que es la creación.

Publicado el

Este año 2018, el 21 de junio para ser exactos, el Papa Francisco participó del Encuentro Ecuménico que ha tenido lugar en el Visser‘t Hooft Hall del Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra (Suiza) con ocasión del 70º aniversario de esta institución; en ese evento presentó un logo con características relacionadas con el ecumenismo, “en el logo, la Iglesia se representa como un barco en el mar del mundo con el árbol maestro en forma de cruz. Se trata de un antiguo símbolo cristiano que tiene sus orígenes en la historia del Evangelio con la llamada que Jesús hace a los discípulos y en el signo del silencio de la tormenta en el lago de Galilea. En la parte superior del logo, se lee la palabra «oikoumene», de la cual deriva el término «ecuménico» y que significa «toda la tierra habitada». En el griego original, reflejaba la interacción de la religión, la filosofía y la administración política a medida que configuraban la sociedad. Cuando el Nuevo Testamento informa de un decreto imperial mediante el cual «todo el mundo» debe someterse a un censo (Lucas 2, 1), la referencia es a “oikoumene”. En el uso moderno, la palabra abarca la unidad de toda la creación de Dios y reconoce cada actividad humana como sujeta al Ministerio de curación del Espíritu de Cristo” (junio, 2018).

El papa Francisco resaltó la unidad deseada y propuesta por Jesús, como algo central de la vivencia de la fe en el Reino de Dios, en las Iglesias como servidoras de esa causa de llevar Buenas Noticias a los pobres (Lc 6). En una parte del discurso que realizó dijo:

“Somos los depositarios de la fe, de la caridad, de la esperanza de tantos que, con la fuerza inerme del Evangelio, han tenido la valentía de cambiar la dirección de la historia, esa historia que nos había llevado a desconfiar los unos de los otros y a distanciarnos recíprocamente, cediendo a la diabólica espiral de continuas fragmentaciones. Gracias al Espíritu Santo, inspirador y guía del ecumenismo, la dirección ha cambiado y se ha trazado de manera indeleble un camino nuevo y antiguo a la vez: el camino de la comunión reconciliada, hacia la manifestación visible de esa fraternidad que ya une a los creyentes”.

En este espíritu de unidad plenamente humana y creyente, el 21 de agosto en la UCA de El Salvador se presentó una investigación sobre la problemática y crisis hídrica en el país; previo a ese evento se realizó una conferencia de prensa realizada por los principales líderes de las Iglesias: el arzobispo Mons. José Luis Escobar Alas; Mons. Medardo Gómez por la iglesia Luterana; Mons. David Alvarado por la iglesia anglicana; el pastor Miguel Tomás Castro de la iglesia Bautista Enmanuel. En este comunicado de prensa los líderes de las Iglesias presentaron su firme postura en favor de la vida, en este caso en exigir a los diputados que no se privatice la administración y el bien que es el agua de todos y todas las salvadoreñas. Esto debido a una reforma de ley que lleva esa línea de privatización de este bien natural que es un derecho humano indispensable para vivir.

El hecho es que se unieron los líderes de las iglesias, en el caso nuestro católico, que bien porque va en la sintonía del Concilio Vaticano II y de lo planteado por el papa en el encuentro ya citado de las Iglesias, en especial en sintonía con ese espíritu comprometido de la encíclica de la “Laudato Si”.

Que bien esta UNIÓN por un bien mayor como lo es el agua, más allá de miedos o fantasmas, de posturas dogmáticas y doctrinales, de posturas de poder y represión, de acciones violentas y descalificadoras, en una palabra, posturas anti-cristianas, anti-Reino de Dios, posturas contrarias al Dios Creador y dador de Vida.

Bendita “HERMANA AGUA”, como la llamaba Francisco de Asís, que nos unes en la fe en Jesucristo, bendita tú hermana agua que nos haces sentirnos hijos e hijas de una madre Tierra-“pachamama”, bendita tú hermana agua que nos haces reaccionar cuidando la vida, bendita hermana agua que nos haces sentirnos iguales en la necesidad de tu presencia que limpia, sana y vivifica, bendita hermana agua que nos haces sentirnos criaturas con las otras criaturas; BENDITA HERMANA AGUA POR LLEVARNOS A LA UNIDAD COMPROMETIDA CON CUIDAR Y DEFENDER LA VIDA.

¡EL AGUA ES VIDA!, EL AGUA ES UN BIEN DE TODOS Y TODAS, ¡NO UNA MERCANCIA DE POCOS!

Fr. Rene Arturo Flores, JPIC El Salvador