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“Solo el que abraza se transforma”

Como utilizar este Subsidio de formación que aborda la experiencia de los 800 años del encuentro entre San Francisco y el Sultán de Egipto.

Este trabajo fue preparado para la Familia Franciscana por Fr. Anselmo Maliaño Téllez, OFM.

  1. Metodología para el trabajo personal y fraterno

La metodología consta de tres momentos importantes para un camino de formación como franciscanos (FF)[1], en continuidad con la metodología del CPO (Consejo Plenario de la Orden, Nairobi, 2018).

  1. Escucha y contemplación de mi realidad personal[2] y apertura a la realidad deteriorada que me rodea, con un corazón creyente (mirada y escucha contemplativa)[3]; escucha y respuesta para que mi fidelidad a la oración –primado de la contemplación- no caiga en un intimismo estéril; para vivir con gozo el don de la fraternidad desde mi proyecto de vida, caracterizado por los valores del carisma y la novedad del Evangelio que es la opción por el verdadero encuentro con los que sufren y son excluidos (LS 48).
  2. Discernir, es abrir los ojos a otra realidad, es la habilidad de ver claramente cuáles son esas fuerzas, esas motivaciones que nos inspiran a servir como hermanos y como Familia Franciscana, desarrollando más el sentido de una eclesiología de la comunión que nos lleve a descubrir y ser capaces de identificar y leer los signos de los tiempos y de los lugares, la docilidad al Espíritu para acoger la manifestación del otro con misericordia, buscar la verdad y el bien en medio de los gritos y clamores del pueblo y de la crisis socioambiental[4]. También el discernimiento no es tanto entre el bien y el mal, cuanto entre el bien y lo mejor: “Cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25, 40). En realidad, en un mundo en donde “hay tantas iniquidades y son cada vez más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, es urgente discernir desde unas opciones preferenciales por los más pobres” (LS 158).

Finalmente, el papa Francisco recuerda a todos en la Exhortación apostólica Gaudete et Exsultate: “El discernimiento … es una verdadera salida de nosotros mismos hacia el misterio de Dios, que nos ayuda a vivir la misión a la cual nos ha llamado para el bien de los hermanos” (GE 175).

  • Salir, convicciones[5] y compromisos, actuar en torno a los ejes transversales que la Orden ha priorizado en los últimos documentos como lo son: “Pobres y Menores: ¿Dónde estamos?”; “Hermanos y Menores hacia las periferias”; “Ite, nuntiate”. En este sentido el papa Francisco nos advierte claramente señalando que: “la primera salida es la salida de sí hacia el hermano” (EG 179); también: “Salir de sí mismo para unirse a los demás hace bien” (EG 87); y, por último: “Todos estamos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y tener el valor de llegar a todas las periferias” (EG 20). Y la Orden nos invita a: “Salir a las periferias del mundo con la alegría del Evangelio”. (Documento final del Capítulo general de 2015).
  1. Contexto eclesial y del carisma franciscano
  2. Las Cruzadas

Las cruzadas tienen su origen a finales del siglo XI, cuando el emperador bisantino Alejo I, pidió ayuda militar al Papa Urbano II para proteger los pueblos cristianos de Oriente ante el acecho de los musulmanes. Así inició una serie de misiones armadas en contra de los infieles, principalmente los musulmanes, a los cruzados se les concedía indulgencia de sus pecados y otras prebendas más…

El Papa San Juan Pablo II, pidió públicamente perdón por los pecados cometidos en las cruzadas, y aseguró que jamás volverán a ocurrir.

  • San Francisco fiel al Evangelio y a la Iglesia.
  • Francisco pasa de la mentalidad de la guerra-conquista a la mentalidad del encuentro consigo mismo (conversión) y con el otro.
  • Se constata un camino de tres etapas: 1205 Francisco reemprende su ideal de caballero con el ejército del Papa, comandado por Gualtiero de Brienne. En Espoleto, donde pasa la primera noche, tiene una visión que le hace regresar a casa.
  • 2) El encuentro con el leproso[6] (abrazo[7] y beso que transforma) y el encuentro con Cristo crucificado de San Damián.
  • 1219, Del espíritu de caballero (conquista) al espíritu de fraternidad en misión: el encuentro con el otro es una cuestión de fraternidad (humana) y minoridad.
  • Texto histórico.
  • Siguiendo las huellas de San Francisco: la vida como un diálogo; el diálogo de los creyentes; la vocación ecuménica del franciscanismo.
  • 1219 una peregrinación de la autenticidad de la fraternidad.
  • Historicidad del encuentro: 1Cel 57; 2Cel 30; LM IX, 7-9; Flor XXIV.
  1. Desarrollo de la temática

3.1 Palabra clave: Diálogo[8], abrazo y escucha.

El diálogo es la esencia misma del ser humano. Es la forma de comunicación verbal o escrita que tiene un objetivo fundamental para los seres humanos.

3.2 El abrazo en la espiritualidad franciscana

Al igual que Jesús de Nazareth, las manos del hermano Francisco se abren en un gesto de auténtica comunión, el abrazo invalida todo contagio.

En el tiempo de Jesús y en el tiempo de Francisco, -también en el nuestro- estaba prohibido aproximarse a los leprosos, esta exclusión les hace vivir la culpabilización, de hecho, “culpar a las víctimas” es un mecanismo del sistema de dominación.

En las manos generosas de la persona de Jesús y de Francisco de Asís la misericordia, el amor de Dios se hace experiencia real, cuerpo a cuerpo[9] que es caricia y abrazo auténtico hacia los más indefensos y sufrientes.

Al abrazar el hermano Francisco asume una postura vital que le va a comprometer en todo su ser hasta abrazar a Cristo crucificado y configurar su existencia a él (llagas en el monte Alvernia).

En efecto, en la actitud compasiva hacia el otro, el abrazo significa que el dolor del sufrimiento es asumido en serio y, por tanto, toda enfermedad, soledad, sufrimiento no puede ser normal ni siquiera natural, es más toda injusticia (sistema político, económico, religioso) que genera esta crisis es totalmente inaceptable.

La compasión (Mc 1, 40-45), el abrazo es un signo de amor y de entrega; y todo aquello que genera ternura es curativo, además es retributivo, el encuentro se vuelve terapéutico.

Urge un abrazo auténtico de compasión y ternura, que sane nuestras heridas y que nos haga hombres y mujeres nuevas (Mc 1, 31. 45).

Estamos invitados a recuperar el sentido originario del abrazo practicado al modo de Jesús y de Francisco que se identificaron con los leprosos, con los pobres de su tiempo… un abrazo que, finalmente resulte subversivo (contrario a todo sistema que deshumaniza), que devuelva a la víctima (otro) su dignidad de persona, de hermano (lobo, ladrones, Sultán) para vivir en auténtica comunión, de identidad con Cristo pobre y crucificado y sobre todo comprometido con los crucificados de la historia (Lc 10, 30-37).

Finalmente, la invitación del Papa Francisco “ser Iglesia en salida” es disponerse a vivir la espiritualidad franciscana, que es abrazar al otro, que puede ser la cultura, la realidad, para vivir la experiencia auténtica del encuentro y del abrazo fraterno.

  1. ¿Qué es lo que el Señor nos está pidiendo que abracemos como franciscanos, franciscanas, como Familia, como fraternidad en misión?
  2. ¿Qué necesitamos concretamente para vivir la lógica de la teología de la ternura?
  3. Francisco nos invita a adentrarnos en la espiritualidad del abrazo, ¿Cómo concretarlo hoy? ¿Qué estoy dispuesto a dejar para ir hacia el encuentro del otro?
  1. Estrategias para alcanzar un diálogo fecundo.

Hans Küng sacerdote suizo católico, afirma que: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones; no habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones. No puede haber diálogo entre las religiones sin una busqueda de los fundamentos teológicos”[10].

Efectivamente nuestro mundo se ha caracterizado por la violencia y por las guerras, y en cada una de estas guerras la religión ha estado implicada. Los conflictos se han convertido en un obstáculo para la misión, y agravamos aún más la crisis humana y ecológica. Urge asumir una nueva visión, y Francisco de Asís nos da ese legado, que es el camino de la paz y de la reconciliación. Sin embargo, tenemos necesidad de sanación y de una purificación de nuestra memoria, de nuestro pasado violento y conflictivo (lógica de la fuerza), la falta de compasión, el odio, los rencores que nos han marcado profundamente.

En la encíclica Laudato Si, el papa Francisco afirma que hay que “entrar en dialogo con todos acerca de nuestra casa común” (LS 3).

Hace 800 años Francisco de Asís propició un encuentro inolvidable, que ha favorecido a la propia identidad misionera de la Iglesia y de la Familia Franciscana; la fidelidad al Evangelio es la clave del diálogo para reconocer y respetar la fe de los otros (prójimo) y al mismo tiempo testimoniar el amor de Dios y su salvación histórica.

  • El mundo tiene necesidad de diálogo: la urgencia del encuentro y el misterio del diálogo[11].

Vivimos en un mundo que padece una crisis de comunicación en todos los niveles de la sociedad.

La comunicación por medio del propio cuerpo, se rompe.

Una comunicación que me impide ir al otro de verdad.

El papa Francisco convoca a ir en contra de lo que llama la “rapidación” del mundo actual y seguir el ritmo biológico, más lento y paciente (LS 18).

El encuentro con el otro es a menudo complicado; los otros hacen que yo descubra mis propias limitaciones, mi debilidad y mis frustraciones. En la vida estamos expuestos a la simpatía y la antipatía, hay gente que siempre contradice todo. La vida está expuesta a dos peligros: la amistad y la enemistad. La vida de fraternidad jamás me impide ir a los otros…

  • El diálogo es el único camino para alcanzar la paz verdadera.

En algunos casos hay que hacer un esfuerzo para seguir el talante evangelizador franciscano expresado en la Regla que afirma: “no promuevan disputas ni controversias, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios y confiesen que son cristianos”[12].

  • Los franciscanos y el diálogo interreligioso, un legado histórico siempre actual.

Cuatro pilares del diálogo a desarrollar siempre.

  1. Testimonio de vida
  2. Escucha y respeto
  3. Anuncio de Jesucristo como “Camino, verdad y vida” Jn 14, 16.
  4. Profundo conocimiento del cristianismo (madurez humana y espiritual).

[1] Desde el planteamiento dialogante e inclusivo del papa Francisco, los franciscanos por nuestro mismo carisma, estamos invitados a promover propuestas de cambio frente a los peligros de una sociedad de consumo y ante la urgente necesidad de cambios necesarios para la vida humana y del planeta (crisis ecológica).

[2] Las personas “llenas” de sí mismas (ególatras) difícilmente pueden abrir un espacio para escuchar la voz del otro, y no son capaces de hacer callar tantas voces que hablan simultáneamente, para dar la prioridad al silencio como un espacio privilegiado para escuchar a Dios y para leer los signos de los tiempos con audacia y sabiduría. Fr. Michael Perry, Ministro general, en mensaje “Santa Pascua de 2018: “¡Se les abrieron los ojos y lo reconocieron! (Lc 24, 31)”.

[3] Al ejercitarse en el silencio y la reflexión, el hombre interior puede escuchar en el silencio del recogimiento, la voz de Dios que habla en el alma sin ruidos de palabras. Para San Buenaventura el alma está invitada a realizar este itinerario espiritual a través de las tres potencias: memoria, inteligencia y voluntad; en el dinamismo de la contemplación asidua para rechazar las ilusorias consolaciones mundanas y alcanzar la primacía de Cristo.

[4] “El desafío urgente de proteger nuestra casa común, incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar… los jóvenes nos reclaman un cambio” LS 13.

[5] Nos dice el papa Francisco: “Las convicciones de la fe ofrecen a los cristianos y en parte también a otros creyentes, grandes motivaciones para el cuido de la naturaleza y de los hermanos y hermanas más frágiles” (LS 64).

[6] La enfermedad de la lepra se introdujo en Europa como consecuencia de las cruzadas. Sin embargo, hay tres clases de lepra que generan miedo o rechazo: el leproso físico, el leproso moral y el leproso espiritual. El hermano Francisco derriba estas tres barreras o fronteras de lo humano, la primera barrera es entre los sanos y los enfermos (pecado-castigo), el leproso por su enfermedad tiene que estar alejado de la sociedad y por ende de Dios; para Francisco lo que antes era amargo ahora se convierte en dulzura, su camino de conversión es un acercamiento, un cara a cara, un encuentro auténtico con el rostro del que sufre (Testamento 1-2). La segunda lepra es la mala fama según la moral: los bandidos, los ladrones. Francisco ayuda a comprender a vivir la experiencia del encuentro con otra lógica que rompe con la barrera del prejuicio y la exclusión (Leyenda de Perusa 115); y la última lepra es la espiritual, es el no-cristiano, el pagano, el sarraceno. Es la guerra con el otro mundo, es una “guerra santa”, Francisco va sin armas en esta V cruzada, sabe que la religión es utilizada para fines políticos, y fuera de esa lógica de conquista, de poseer, del deseo de imperialismo rompe con esta última barrera y se encamina a dialogar con el Sultán. Emprende el camino del encuentro sin odios y sin guerras, va en total libertad para buscar la paz, soñando en la fraternidad universal; reconociendo que hay otros modos de vivir y de pensar.

[7] San Buenaventura Leyenda Mayor 9, 4. La mística espiritual del abrazo caracteriza la espiritualidad franciscana, las biografías de San Francisco y Santa Clara expresan con hondura este encuentro como una expresión de felicidad, de gozo, asumiendo el protagonismo del amor que todo lo transforma. 

[8] La base del diálogo entre las religiones son tres afirmaciones del Concilio Vaticano II, a) “La Iglesia católica no rechaza nada de cuánto hay de verdadero y santo en estas religiones (…), (Ellas) no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres” (Nostra Aetate 2). Los cristianos “deben conocer bien las tradiciones nacionales y religiosa de los otros, contentos por descubrir y prestos a respetar aquellas semillas del Verbo que en ellas se encuentran escondidas (n. 11). 3) “Cristo, en verdad, ha muerto por todos y la vocación ultima del hombre es efectivamente una sola, la divina; por tanto, debemos mantener que el Espíritu Santo da a todos la posibilidad de asociarse, en el modo que Dios conoce, al misterio pascual” (Gaudium et spes, 22) Cfr. El diálogo de los creyentes, Roma 2006, pág. 67.

[9] El abrazo es el cuerpo a cuerpo, el cuerpo enfermo que manifiesta siempre dolor, sufrimiento, tensiones, arrugas, depresiones, rigidez, rechazo, agresividad, prepotencia, erotismo, en realidad somos una unidad psico-somática. Sin embargo, muchos cuerpos están marcados por las injusticias y el sufrimiento impuesto, en el abrazo y el beso Francisco reconoce su radical dignidad más allá de todo prejuicio social y religioso. Francisco de Asís nos invita a la conversión –primado del Evangelio- y al cuerpo a cuerpo con ellos, abrazo y beso que transforma que abre caminos de una nueva fraternidad, de luz, de liberación o todo lo contrario: rechazo y oscuridad, utilización sexual y explotación (esclavitudes modernas).

[10] ENCHIRIDION de la Orden de los Hermanos Menores, Tomo III, Documentos 2003-2007, Diálogo interreligioso y formación: Desafíos, 2003, p. 235.

[11] Para un estudio más profundo sobre este tema: Juan Pablo Berra, Los 7 niveles de la comunicación; El arte de aprender a escuchar y escucharse. 4 Ed, Buenos Aires, 2012.

[12] 1R 16, 5-7.